Las Grutas (ADN).- Desembarcó en las páginas del diario Noticias de la Costa la historia de Los Grutynos, un relato épico que combina lo real con lo fantástico, que propone como escenario la geografía del Golfo de San Matías y que plantea la búsqueda de un bien absoluto que otorgue significado y sentido a las cosas, dando cuenta de la cultura e identidad de la región que, antiguamente, según la cartografía de la época, se conoció como la Bahía sin Fondo.
El argumento del óomic épico está inspirado en una hipótesis que propone la Fundación Delphos, coordinada por el ingeniero Fernando Fluguerto Martí, que postula que el Santo Grial —el cáliz que Jesús utilizó en la última cena y en el que se recogió su sangre en la Cruz— se halla debajo de la meseta de Somuncura, en el sur de Río Negro.
La historia tiene un fuerte componente mágico. Los Grutynos son seres longevos que viven en una dimensión distinta a la de los humanos, aunque pueden intervenir en sus vidas. Habitan en Grutópolis y tienen la misión, además de cuidar la naturaleza vírgen del planeta, de resguardar los tesoros que les dejaron los Caballeros Templarios, entre ellos el Santo Grial.
En los textos y colorida propuesta estética están explícita e implícitamente marcadas las huellas del patrimonio cultural de esta región de Río Negro. Los guiones y las imágenes dan cuenta de algunos de los escenarios naturales con los que cuenta la provincia, como la geografía de Las Grutas o la Meseta de Somuncura, además de incorporar rasgos de la cultura mapuche, a través de la utilización de ciertos vocablos de su lengua.
Los personajes principales son Grucyque, el Señor de la Bahía sin Fondo; su hijo, el príncipe Gruto; su nuera; la dulce Grutyna; sus nientos, Pulpyta y Pulpyno; e Yno, el duende marino. Cada uno de estos personajes que viven en Grutópolys fueron pensados para comunicar la nobleza que habita en la personalidad de cada ser humano.
La tira propone un acercamiento a las historias reales de la región. Por ejemplo, en sus episodios iniciales se narran las peripecias de Graiel, un joven pulpero con el cualquier poblador de las afueras de Las Grutas podría sentirse identificado.
La idea original de la historieta pertenece a Alberto Noy y fue llevada al papel por reconocidos profesionales en el ámbito nacional, como el dibujante, historietista y animador Ramón Angel Gil; el dibujante y guionista del personaje Pato Donald para Disney en Argentina, José Massaroli; y Raúl Barbero, entintador que supo integrar el equipo de producciones de García Ferré en "Hijitus", "Manuelita" y "Dibu", además de colaborar en Cartoon Network y Warner Bros.

El Santo Grial y los Templarios

Según la leyenda, el Santo Grial fue el cáliz, copa o vaso que usó José de Arimatea para recoger la sangre de Jesucristo en la Cruz. En casi todas las versiones de la leyenda, es la misma copa o vaso usado por Cristo en la última cena. Según la leyenda española, el verdadero Grial es el que se encuentra en la Catedral de Valencia después de haber permanecido por mucho tiempo en el monasterio de San Juan de la Peña.
El término «grial» proviene de graal, en inglés medio (1150-1475), del francés antiguo grail, del latín medieval gradalis.
Sangreal es otra denominación para el Santo Grial. La palabra proviene de la sucesión Sang Real, San Greal, Sangre Real, Santo Grial. La frase "sangre real" se deduce de la sangre que corría por las venas de Jesucristo, según ideología antigua, Cristo fue descendiente de reyes y esto es asociado con los capítulos de la Biblia dedicados a narrar la Eucaristía como un proceso en el cual vierte y entrega su sangre al mundo.
En la Edad Media existía un grupo de hombres que se hacían llamar la Orden del Santo Grial (La Orden del Temple o de Los Caballeros Templarios), que pretendían resguardar tanto el cáliz como la lanza con la que fue herido Jesucristo.
Según ellos, el cáliz habría pertenecido al servicio de mesa de José de Arimatea, un rico comerciante judío, que según la Biblia cristiana, organizó la Última Cena.
José de Arimatea habría solicitado a Poncio Pilatos que se le entregara el cuerpo de Jesús (a quien hizo enterrar en una tumba de su propiedad) y la lanza con que fue herido (que quedó en su poder, junto con la copa).
Como José era un rico comerciante, en un viaje de negocios habría llegado hasta Albión (isla mitológica que se identifica con Gran Bretaña). Allí se quedó a vivir y levantó la capilla de Glastonbury.
Al morir José de Arimatea se dice que se fundó la Orden del Grial para custodiar las reliquias. En la época del rey Arturo el guardián de las reliquias era Sir Pelles. Balin quiso robar las reliquias a Pelles y se batieron en un duelo pero al perder su espada Balin ante Pelles tomó la lanza sagrada y le hirió, pero inmediatamente el castillo se derrumbó debido a la profanación de la reliquia.

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