Un fragmento de metal que se pensaba provenía de una cruz portada por los primeros españoles que llegaron a Colorado, en el suroeste de EEUU, es, en realidad, parte de la vaina de una espada ceremonial masónica de época más reciente.

Así lo aseguró Dave Bailey, director de historia del Museo del Oeste de Colorado, quien durante los últimos tres años se había dedicado a buscar esta pieza.

El fragmento metálico fue desenterrado cerca de la ciudad de Grand Junction en 1961 y luego permaneció al cuidado de dos curas en una iglesia católica de la localidad de Pueblo, en el sur del estado de Colorado.

El pasado 20 de junio, tras leer en un periódico local un artículo en el que Bailey pedía ayuda para localizar la "cruz", uno de esos sacerdotes, Howard Delaney, de 94 años, recordó que estaba guardada en un gabinete de la Iglesia Cristo el Rey, y se puso en contacto con el autor del llamamiento para hacérsela llegar.

A principios de esta semana, por primera vez se realizaron análisis científicos de la pieza de metal, que mide unos 12 centímetros de largo por dos de ancho y tiene tres figuras.

Se comprobó entonces que no es de bronce, sino de cobre, y que fue forjada después de 1850, dijo Bailey en una rueda de prensa.

"Es definitivamente de los Caballeros Templarios", sostuvo el historiador, y aclaró que se refería a un grupo masónico de Estados Unidos dedicado a la filantropía, y no a la conocida orden de caballería de la Edad Media.

Como no existen registros de la presencia de los masones en el oeste de Colorado a mediados del siglo XIX, Bailey cree que la pieza pudo llegar allí hacia 1880, cuando los primeros anglosajones se establecieron en el área.

Ya en 1961 varios especialistas que habían revisado fotografías del fragmento indicaron que sus figuras se asemejaban más a símbolos religiosos contemporáneos (por ejemplo, una cruz dentro de una corona) que a las imágenes tradicionales usadas por los sacerdotes españoles.

Sin embargo, como la pieza de metal se encontró cerca del Viejo Camino Español, se supuso que podría haber pertenecido a la llamada Expedición de los Padres Escalante y Dominguez, que recorrió el área en 1776.

Según Bailey, falta explicar cómo llegó esta vaina incompleta de una espada ceremonial masónica a una meseta de 3.000 metros de alto en el oeste de Colorado en 1880, ya que aún hoy no existen templos de este ritual en aquella zona del estado.

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