La Orquesta de Cámara de la PUCV, el Coro de Cámara de la UC y el Taller de Ópera IMUC, todos bajo la dirección de Pablo Alvarado Gutiérrez, presentan el jueves 8 y el viernes 9 "Las Bodas de Fígaro", como homenaje a los 250 años del nacimiento de Wolfgang Amadeus Mozart.

El jueves 8 de junio en el Centro de Extensión UC de Chile y el viernes 9 de junio en la Sala Pablo Neruda del Metro Quinta Normal, a las 19:30 horas y con la dirección de Pablo Alvarado, la Orquesta de Cámara de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso junto al Taller de Opera IMUC que dirige Miryam Singer y el Coro de Cámara de la UC dirigido por Mauricio Cortés, pondrán en escena la ópera "Las Bodas de Fígaro" de Wolfgang Amadeuz Mozart.

Así se conmemoran 250 años del nacimiento del compositor, con la versión completa de la ópera, que llevará sobre títulos en castellano. La fecha del jueves corresponde a la actual Temporada de Conciertos del Instituto de Música UC.

NOTAS AL PROGRAMA

Wolfgang Amadeus Mozart (1756 – 1791) estrenó sus Bodas de Fígaro, con libreto de Lorenzo da Ponte, casi exactamente dos años después del estreno de la obra teatral en que está inspirada, que fue censurada en casi toda Europa y que Napoleón consideraría uno de los detonantes principales de la Revolución de 1789. Quizás ésta sea la razón por la cual esta ópera, que parece nunca pasar de moda, tuvo su primer éxito en un lugar más bien periférico del mundo musical de la época: Praga. Cuenta Mozart en una carta: "He visto con el mayor placer como cada persona en este lugar saltaba de alegría con la música de mi Fígaro, que se ha transformado en danzas y canciones, ya que nadie habla de otra cosa que no sea mi Fígaro. Nada se toca, silba o canta que no sea Fígaro. Ninguna ópera es vista más que Fígaro. Es tan gran honor para mí."

Pero todo esto es, en comparación con la grandeza de la obra, mera anécdota. Lo que Mozart logró con esta ópera fue un acto de genio único en la historia: adentrarse en las convenciones más "fashion" de su propia época y entenderlas como tales para adaptarlas (sin adaptarlas en realidad) a su propio genio. Mozart no rompe ningún esquema sino que revela los impulsos verdaderamente humanos que subyacían detrás de éstos.

Superficialmente Fígaro es un burdo descendiente más de la ópera buffa, con todos los personajes típicos del esquema de comedia. Pero ya en la historia original de Beaumarchais esto se distorsiona bastante más allá de la narración tipo dieciochesca: sin ser anti-aristocrática, trata de las reacciones del pueblo frente a la decadencia de los aristócratas y su forma de vida. En realidad lo que Mozart propone, en profunda unión con la masonería, es una aristocracia ideal e idealista, donde todas las clases sociales tienen un valor propio. Fígaro y Susana podrán ser gente común, tanto como nosotros, y en eso radica uno de los valores esenciales de las óperas de Mozart: que nos ubica a todos al mismo nivel como humanos. El perdón final en el cuarto acto (luego de varias horas de música) es el gesto más esencial y patéticamente humano que podemos encontrar en la
historia de la música dramática occidental, y gracias a este gesto los arquetipos del teatro dieciochesco se transforman por primera vez en personas reales.

Las óperas de Mozart son conversaciones, diálogos que llevan a alguna parte por entendimiento entre dos o más personas; por eso los números colectivos son, de esta ópera en adelante, tanto o mucho más importantes que las arias solistas. Cuando al final del segundo acto los personajes cantan sus distintas verdades simultáneamente, Mozart se aleja completamente de la entretención buffa, para lograr un entendimiento psicológico y musical que difícilmente ha logrado otro compositor: todos "hablan" a la vez, pero no
hay caos, sino armonía. Desde esta obra en adelante Mozart utilizará ese diálogo hermanable, que ya había comprendido con sus grandes conciertos para piano (que seguirán perfeccionándose), en cada una de sus óperas, y ya que todo diálogo es alegría, si resuelve bien como en esta ópera, no podemos esperar otra cosa que salir con renovadas ganas de vivir en cada función. En palabras del compositor a su padre: "La muerte es la más grande amiga del hombre, sin embargo, nadie que me conozca de verdad puede decir que yo sea un hombre amargado o melancólico, y por esto no puedo dejar de agradecer a mi Creador cada día y desear de todo corazón que esta misma
felicidad que me inunda pueda llegar a los corazones de todos mis
compañeros en esta tierra".

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