Hoy se conmemora la emacipación del pueblo argentino de la monarquía española con la revolución de mayo de 1810. En esta nota presentamos cuál fue el trabajo de los masones por lograr esa libertad y proyectamos su compromiso hacia el siglo XXI

De las publicaciones anteriores queda claro que el eje de la acción masónica es el hombre, y su objetivo la formación de hombres mejores. Pues la masonería comprende y sostiene que la sociedad es el reflejo de los individuos que la componen y que en la medida que estos hombres se convierten en virtuosos la sociedad toda se beneficia.

Esta semana termine de leer el ameno libro de Lucía Galvez ¿Cómo Dios manda? Que en su momento lo presentamos en este blog. Esta licenciada en Historia por la revolución de mayo en Argentina, aquellos que se encontraban en Europa se dispusieron a agruparse a la revolución y en enero de 1812 ese grupo se embarcó en la Fragata George Canning con destino al Río de la Plata. Así la participación de esos masones fue determinante en la creación de la república.

Pasados los días de las batallas por la independencia, era necesario sacar a la Argentina del desorden de las guerras civiles y crear una constitución más realista que las anteriores. Una nueva generación de masones se preparara para ello desde las aulas de la Universidad de Córdoba y de Buenos Aires explica en su última obra cuáles eran los ideales, pensamientos y dogmas de los hombres que participaron en la organización de la República Argentina.

Las acciones y las ideas de quienes lograron independizar ese país y fundar la república pueden comprenderse a la luz de la influencia y de las nuevas ideas liberales provenientes de Europa. Hacia 1808 en la libre, abierta, cosmopolita, comercial y portuaria ciudad de Cádiz (España) hervía de nuevas ideas, en ella se había cobrado un nuevo tipo de sociabilidad que vendría hacia esta parte de América.

Cuando estalló la revolución de Mayo en Argentina, aquellos que se encontraban en Europa se dispusieron a agruparse a la revolución y en enero de 1812 ese grupo se embarcó en la Fragata George Canning con destino al Río de la Plata. Así la participación de esos masones fue determinante en la creación de la república.

Pasados los días de las batallas por la independencia, era necesario sacar a la Argentina del desorden de las guerras civiles y crear una constitución más realista que las anteriores. Una nueva generación de masones se preparara para ello desde las aulas de la Universidad de Córdoba y de Buenos Aires. Esa constitución aseguró la importancia de la libertad de conciencia y de culto, la inmigración libre, la libertad de comercio y las industrias sin trabas.

Hasta esa fecha los esfuerzos en la construcción de la república vinieron de manos, en su mayoría, de los masones, pero hasta 1856 estos no estaban organizados en torno a lo que hoy conocemos como una Gran Logia. Desde ese año comienza el segundo periodo de la Masonería argentina.

El proceso de modernización comenzó entonces con la gran inmigración, las nuevas fuentes de riqueza que irían transformando a Buenos Aires en una de las más importantes metrópolis de América del Sur. Pocas veces fue tan firme un sistema de convicciones en el seno de una elite y pocas lograron influir tan profundamente en la realidad como lo hicieron aquellos masones.

Prueba de esta interacción pueden encontrase en el hecho que 14 Presidentes de la República pertenecieron a nuestra institución al igual que innumerables Legisladores, Ministros, Jueces, investigadores, intelectuales y, principalmente formadores de opinión que con su trabajo constante y silencioso, logaron forjar parte importante de los logros y beneficios de la sociedad que hoy les cobija. La acción de cada uno de estos prohombres insertos en la comunidad, trabajando en las áreas de sus incumbencias por el bien de sus semejantes, reconoce un denominador común en la institución masónica que les permitió desarrollar y entregar a la sociedad acciones tales que, en la historia institucional argentina se puede considerar trascendentes.

Así pasaron los años y durante casi cien años que nos separan de la Argentina del bicentenario, el panorama político, económico y educativo sufrió las más variadas fluctuaciones, pero los masones continuaron trabajando desde sus logias.

En los albores del siglo XXI se inicia la tercera etapa de la Masonería argentina, como claramente lo expuso su actual Gran Maestro Sergio Nunes en la última Feria del Libro de Buenos Aires. La Masonería tiene para sí, como uno de los baluartes fundamentales la idea del progreso, debemos destacar que desde los albores de la nacionalidad, éste ha constituido una constante que, impulsada y sostenida con los principios y la sangre de los masones, actuó como estimulante de la actividad política e incentivo psicológico personal y social para las grandes acciones de la sociedad.

Podemos decir que en la actualidad la Masonería Argentina abordará desde el interior de sus templos e intentará derramar sus acciones hacia la sociedad, en los siguientes temas:

Marginación
La masonería nació como consecuencia de la agrupación de hombres dedicados al trabajo y no es la primera vez que la humanidad enfrenta cambios sociales de envergadura. La diferencia queda claramente establecida en este factor de velocidad que la vuelve selectiva: Algunos logran integrarse al proceso, mientras que grandes mayorías padecen la marginación creciente de sus posibilidades de desarrollo.

Consideran que la reconstrucción de una cultura del trabajo resulta imperiosa en el marco de la recuperación de la dignidad del ser humano.

Protección del medio ambiente, particularmente del agua y desarrollo sustentable
Desde hace muchos años escuchamos las advertencias de científicos, pensadores e intelectuales de los más diversos signos acerca del creciente deterioro del medio ambiente y de los peligros que se ciernen como consecuencia de la alteración de los ecosistemas.

La Masonería Argentina considera, como uno de sus objetivos inmediatos, establecer en la conciencia nacional la necesidad de proteger los recursos naturales, en particular el agua. Por ser uno de los países con mayores reservas de agua dulce del planeta por habitante, la Argentina ocupa un lugar de privilegio con relación a un elemento que en poco tiempo se volverá tan crítico que incidirá notoriamente en la geopolítica.

Para ello, el gobierno de la Gran Logia de la Argentina se encuentra trabajando en el análisis de importantes proyectos que podrán significar, en el futuro inmediato, aportes sustanciales a la problemática expuesta y de los cuales informaremos oportunamente.

Refundación de la República
Creen necesario volver a cimentar los principios fundamentales que constituyeron la génesis de su país, teniendo preeminencia el respeto a los derechos y libertades inalienables de los individuos.

Para comenzar esta tarea están comprometidos en analizar un proyecto educativo que abarque a todos por igual y evite los huérfanos intelectuales que en estos días nos muestran las asimetrías más desagradables y las injusticias más flagrantes respecto a nuestros conciudadanos.

Respeto de relaciones bilaterales con los Hermanos Latinoamericanos
Ven con preocupación el nivel de enfrentamiento que se ha llegado con nuestros Hermanos Uruguayos por el conocido tema de las Papeleras.

En su concepto, la solución de este tema es primordial para el futuro de la región y la salud del MERCOSUR como bloque regional. Se debe evitar por sobre todas las cosas la contaminación del Río Uruguay, pero también el deterioro de las relaciones bilaterales. Una y otra cosa son peligrosas.

Los masones somos plenamente concientes de la responsabilidad que nos cabe. Semanalmente, miles de masones argentinos, se reúnen en numerosas logias a lo largo y ancho del país para buscar, afanosamente, soluciones y alternativas para sus comunidades. La Orden, más activa que nunca, se ha convertido nuevamente, como en aquellas etapas fundacionales de la República, en vórtice de ideas, foro de civilidad y ámbito eficaz para la acción solidaria.

Christian Gadea Saguier.

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