Cristo pudo haber tenido descendencia y los merovingios hasta Dagoberto II haber sido la sucesión de lo que en el éxito de librería y taquilla vino a llamarse el Santo Grial o la Sang Raal.

Pero lo que intriga más son las declaraciones de Montesinos desde su prisión en la Base Naval en el sentido de que el evento de Locumba (el cual Humala describe como lo más importante después de su matrimonio) fue una vulgar cortina de humo destinada a distraer la fuga del agente traidor en el velero Karisma.

La apasionante y envolvente novela, que ante el pavor de la Iglesia Católica ha vendido más de 40 millones de ejemplares y recaudado casi 300 millones de dólares en su estreno mundial, se queda chica ante tal enigmático actuar del más famoso de los prisioneros de nuestro país.

Serán los Caballeros Templarios, noble casta guerrera y brazo armado del Priorato de Sión, aquella misteriosa logia que defendió (¿y defiende?) el secreto mejor guardado de la historia del cristianismo (el de la maternidad de María Magdalena y la igualdad de la mujer), aquellos que se volvieron prósperos y ricos cuando en los siglos 11, 12 y 13 se les asignaron grandes propiedades y fortunas, ¿la última motivación de nuestro Montesinchi?

¿Estará buscando la absolución a sus pecados a través de la venta de información? ¿Influencias? ¿En dónde está encriptado el código que devele tales misterios? ¿En la Base Naval, acaso la capilla Roslyn de nuestro acriollado juego de misterio?

En el sur de Francia, adonde María Magdalena habría llegado en bote acompañada de José de Arimatea, una supuesta Sarah representada por la virgen negra sería el eslabón que explique la historia de una sucesión de sangre que llega hasta nuestros días y que cambiaría sustancialmente todo lo que nos han enseñado los libros de historia católicos.

¿Será por otro lado el evento de la Base Naval otro suceso que nos haga cambiar la historia, mucho más nueva por cierto, que nos enseñaron los seguidores del candidato humalista?

¿Será el comandante un accidente de la historia que se sube al coche de la fama y arremete contra el statu quo cual Mesías que pretende llevarnos a la gloria?

Como éstas ya son muchas preguntas para tan poca columna, concluyamos mejor que lo que el país necesita no son más misterios ni incertidumbre; después del debate del domingo y en vista de las circunstancias, queda claro quién es el más apto para manejar el país. En cuanto al misterio, quizás sea mejor, como en la vida real, nunca saber la verdad.

enlace al original