Código de alarma
el 21 may En: Actualidad - sin comentarios
JAVIER GARZA
'The Da Vinci Code' es tan solo una película más este verano, pero la Iglesia parece ignorar que la cinta es ficción
En la homilía de la misa del Viernes Santo en el Vaticano, frente al Papa Benedicto XVI, el padre Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia, pareció haberse resignado. "Se habla mucho de la traición de Judas sin darnos cuenta de que se repite. Cristo está siendo vendido de nuevo, no al Sanedrín por treinta dinares, sino a editores por billones de dinares. Nadie tendrá éxito al detener esta ola de especulación, que se encenderá de nuevo con el estreno de cierta película".
"Cierta película" se sobreentiende es The Da Vinci Code. Descartada la opción de quemar a los "herejes" que compren el argumento de la cinta que afirma que Jesús tuvo un amorío —y descendencia— con María Magdalena, al Vaticano le han quedado pocas opciones fuera de los calificativos: El libro es mentira. Calumnia. Difamación. Las palabras vinieron del cardenal Tarcisio Bertone y el arzobispo Angelo Amato. Ambos tienen en común haber sido la mano derecha de Benedicto XVI, como secretarios de la Congregación de la Doctrina de la Fe, el órgano guardián de la doctrina católica, cuando el actual Papa la presidía. Ambos son parte del círculo íntimo del pontífice y ambos forman la primera línea de ataque contra la obra de Dan Brown.
"Es comida podrida", dijo Bertone, que hace gala de sus talentos descriptivos como comentarista de partidos de futbol en Génova, donde es el arzobispo. Amato no se conformó con criticar a Brown, sino que hace semanas se lanzó contra los cristianos en general al decir que el éxito de la novela se debía a "la extrema pobreza cultural en un buen número de fieles". Añadió que si tales ataques se hubieran dirigido a los judíos o al Islam, "hubieran provocado un alzamiento mundial".
Es interesante que sólo una voz dentro de la Iglesia ha urgido algo de cuidado con respecto al tema. "El peligro es que, al aparecer amenazados, le demos al libro y a la película la credencial teológica que no tiene... Caemos en la trampa de Brown, que la Iglesia está a la defensiva porque está envuelta en un encubrimiento de 2,000 años".
El problema es que el autor de la frase, Austen Ivereigh, vocero del Arzobispo de Londres, está tan abajo en el escalafón eclesiástico que nadie parece escucharlo. Toda una batería de cardenales, obispos, teólogos y párrocos se han encargado de urgir a los fieles de boicotear la película y el libro, furiosos porque una obra plagada de inexactitudes históricas haya tomado tracción en el público.
La alarma del Vaticano viene del temor de que la euforia por una simple novela haga perder de vista la dimensión divina de Jesucristo.
Jesús no pudo tener un amorío ni descendencia con María Magdalena porque eso supone un linaje por encima del resto de los hombres y que, por tanto, la salvación no es pareja para todos.
Pero el debate sobre la vida amorosa de Jesús, inexistente en el Evangelio y dudoso, está envuelto en el argumento de la subordinación de la figura femenina en la simbología cristiana y en las leyendas de los caballeros Templarios y el Santo Grial que han alimentado la imaginación desde los cuentos del Rey Arturo hasta Indiana Jones y El Péndulo de Foucault, de Umberto Eco.
Hay, por supuesto, otra preocupación: la creencia de que la Iglesia, en pleno siglo XXI, todavía puede matar para proteger su verdad. La controversia sobre el Opus Dei toca una fibra sensible al ser una de las órdenes religiosas que más favores recibe de la cúpula del poder católico. Se puede argumentar que por su inclinación al secreto, el Opus Dei se ha ganado una reputación algo macabra. Pero también es cierto que se han dicho cosas peores, desde vínculos con la mafia hasta colusión con dictaduras latinoamericanas.
Es posible que muchos encuentren en The Da Vinci Code una confirmación de creencias que han tenido durante años. Es difícil medir cuántas personas que han leído la novela o que vayan a ver la película piensen que la obra es pura ficción y cuántos realmente creen que exista la prueba de un linaje de Jesús y María Magdalena o que el Opus Dei mataría para proteger el secreto.
Pero la reacción desde el Vaticano parece fuera de proporción, como si los cardenales, obispos, teólogos y párrocos no sepan que la Iglesia durante siglos ha superado cosas peores que una novela. Pero el padre Cantalamessa parece tener razón. Nadie puede detener la ola.
Directo de la imprenta
El libro The Da Vinci Code, escrito por Dan Brown, fue publicado en abril de 2003 y ese mismo mes entró a la lista de los más vendidos hecha por The New York Times.
La primera tirada fue de 218,000 ejemplares, pero al poco tiempo el libro visitó la imprenta varias veces. Ahora, quizá gracias a la película, el libro volvió a la lista de los más vendidos y lleva seis semanas ahí.
Sin embargo, el fenómeno editorial no se quedó en eso, si busca en Amazon.com aparecerán más de 200 opciones de libros relacionados, desde las muchas traducciones del original de Dan Brown, hasta los múltiples libros que intentan 'explicar' al original. Se encontrará con tal cantidad de opciones que ostentan en el título algo sobre The Da Vinci Code, que sólo serán una posibilidad de confusión, en lugar de la explicación que prometen.
Lo mejor que puede hacer es leer el original de Dan Brown, no necesitará de ningún otro que se lo explique. Por eso se han vendido tantos ejemplares.
El Priorato de Sión
En su novela, The Da Vinci Code, el autor Dan Brown contiende que el Priorato de Sión es una organización real fundada en 1099, y que los pergaminos que se encuentran en la Biblioteca Nacional en París revelan que su membresía incluía muchas figuras importantes de la literatura, el arte y la ciencia. Sin embargo, se ha descubierto que los documentos de la Biblioteca Nacional son falsificaciones modernas que fueron colocados ahí por Pierre Plantard, quien admitió haber fundado el Priorato con tres amigos en 1956, ya sea como una broma o como parte de un estudio. Él fue elegido Gran Maestro del Priorato en 1981.
Datos clave
Si no leyó la novela de Dan Brown, aquí le presentamos algunos datos que le serán útiles al ver la película.
La Última Cena
En The Da Vinci Code, el personaje de Sir Leigh Teabing (Ian McKellen) ofrece una representación única de esta legendaria pintura, la cual Leonardo Da Vinci empezó en 1495 y terminó en 1498. Comisionado por el duque de Milán, Ludovico Sforza, La última cena es un mural pintado directamente sobre la pared del refectorio del monasterio de Santa María de la Gracia en Milán. La pintura representa el momento justo después de que Jesús informa a sus apóstoles que uno de ellos está a punto de traicionarlo. Da Vinci acomodó a los apóstoles en cuatro grupos de tres, con Cristo en el centro. A la derecha de Jesús está la figura un tanto femenina de un joven apóstol, una clave crucial para la impresionante conclusión de la película. Desafortunadamente, Da Vinci eligió no usar el método convencional para pintar frescos, el cual implica aplicar clara de huevo sobre el yeso húmedo. En vez de ello, pintó directamente sobre la pared seca. Para 1556, el historiador de arte Giorgio Vasari escribió que la pintura se había deteriorado de tal manera que ya sólo se percibían formas vagas y borrosas.
La Mona Lisa
La Mona Lisa es el retrato más famoso. Leonardo empezó a pintar a esta enigmática mujer en 1503 y pudo haber continuado trabajando en ella durante años. Tres años antes de su muerte, cuando Leonardo fue a Francia a trabajar para el Rey Francisco I, se llevó el retrato con él. La pintura se exhibió primero en Fontainebleau, luego en el Palacio de Versalles y finalmente en el museo de Louvre, donde su desconocida modelo sonríe ahora a través de un cristal protector mientras miles de personas esperan verla. La pintura también es conocida como La Gioconda, ya que se creía que la modelo del retrato era Elisabetta, la tercera esposa del mercader florentino Francesco del Giocondo. Pero, hasta hoy la identidad de la modelo sigue siendo motivo de especulación. Algunos creen que Da Vinci se usó a sí mismo de modelo, otros dicen que la mujer era amante de uno de los Medicis. Pero su verdadera identidad seguirá siendo un misterio.
La Virgen de las Rocas
En 1483, se dio a Leonardo Da Vinci la comisión de pintar una obra con la intención de ponerla en el centro de un altar. Hay dos pinturas de la Virgen de las Rocas, la original de caballete, la cual se encuentra en el museo de Louvre, y una copia posterior pintada sobre madera que está en la colección de la Galería Nacional en Londres y representa a la Virgen María sentada con los infantes Jesús y Juan Bautista, acompañados por el Arcángel Uriel.
Los Caballeros Templarios
Los Caballeros Templarios existieron en 1118 después de que la ciudad santa de Jerusalén fue tomada por las fuerzas cristianas durante la Primera Cruzada. El nuevo reino de Jerusalén estaba gobernado entonces por Baldwin I, coronado en 1100 y los Caballeros, dirigidos por Hugo de Payens, ocuparon un ala de su castillo en la antigua Mezquita Al Aqsa, donde había estado erigido el gran Templo de Salomón. Como resultado, pronto se les conoció como los Caballeros del Templo o Templarios. Los Caballeros fueron una orden militar religiosa dedicada a la protección de los peregrinos cristianos que visitaban la Tierra Santa. Como monjes caballeros, tomaron votos de pobreza y celibato. Su emblema era una cruz roja sobre una túnica blanca, mientras que sus sargentos usaban rojo sobre negro. Pero su posesión de tierra y riqueza pronto se volvió vasta y su influencia era tan grande que provocó el resentimiento de los líderes políticos, quienes nunca pudieron conseguir el control sobre ellos. El viernes 13 de octubre de 1307 (que se cree es el origen de la superstición de que el viernes 13 es un día de mala suerte), el rey Felipe IV de Francia emitió órdenes de arresto para los Templarios y la confiscación de sus propiedades.




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