La Comisión Masónica de ayuda a las victimas del cólera
que azoto a Buenos Aires y otras ciudades. Posteriormente crearon la de ayuda a las victimas de la fiebre amarilla, durante la espantosa epidemia de ese flagelo, que asolo a Buenos Aires en 1871, presidiendo el cuerpo medico el doctor Juan José Montes de Oca.
"Esta ultima comisión, que se transformaría en la famosa Comisión Popular de lucha contra la fiebre amarilla, fue presidida, con abnegación y celo infatigable, par el doctor José Roque Pérez, el primer Gran Maestre de esta Gran Logia, quien, junto con muchos otros hermanos, como Argerich, Pereyra Lucena, Keil, Guillermo Zapiola, Martinez de Hoz, perdieron la vida en el noble desempeño de su humanitario deber, voluntariamente asumido.
Terremoto de Mendoza, 1874, y movimiento armado de 1880
"Fueron miembros de esta Gran Logia quienes acudieron en ayuda de las victimas del terremoto de Mendoza o los que pusieron en pie, en 1874 así como en 1880, cuando hizo crisis en un movimiento armado el conflicto cuyo epilogo seria la fijación de Buenos Aires como Capital Federal de la Republica, un Cuerpo Masónico de Ayuda a los Heridos, germen fecundo, entre nosotros, de esa benemérita institución, de origen masónico, la Cruz Roja Argentina.
Cruza Roja Argentina, registro y matrimonio civil, Ley 1420, de educación común
Fueron también ellos quienes promovieron la discusión y aprobación de la Ley de Registro Civil y de Matrimonio Civil; quienes hicieron posible la sanción de nuestra sabia Ley 1420 de Educación Común, estableciendo la enseñanza primaria obligatoria, gratuita y laica, eficaz instrumento civilizador, e imprescindible prolegómeno de la Ley Avellaneda sobre enseñanza universitaria, que tanto ha contribuido a nuestro progreso cultural y social. Fueron ellos quienes en diversas oportunidades propiciaron la inclusión del divorcio absoluto en nuestra legislación, fueron ellos quienes propugnaron siempre la equiparación de derechos entre la mujer y el hombre; quienes han bregado por la difusión de la cremación de los cadáveres.
"En todas partes donde ha habido en la Republica masones agrupados en Logias han surgido, como testimonio de su celo y actividad, instituciones progresistas, centros culturales, bibliotecas y asociaciones filantrópicas.
Centro progresistas, culturales, bibliotecas, asociaciones filántropicas
"A la iniciativa de nuestros hermanos, quienes constituyeron los núcleos iniciales de múltiples obras de bien publica y de progreso, en todos los campos de la actividad nacional, publica y privada, se deben: las primeras bibliotecas populares que funcionaron, la primera Comisión Municipal de esta ciudad, germen de su actual gobierno comunal, la primera escuela de artes y oficios que se organizara en el país, la Sociedad Tipográfica Bonaerense, la Sociedad Farmacéutica y Bioquímica Argentina, el Colegio de Escribanos, la Sociedad Geográfica Argentina, la Sociedad Amigos de la Astronomía, la Sociedad Rural Argentina, la Sociedad Científica Argentina, la Academia de Medicina, el Circulo Medico Argentino, el Instituto Geográfico Argentino, el Centro Naval, el Circulo Militar, la Fraternidad, que agrupa y sigue agrupando a los maquinistas ferroviarios, la Fraternidad de Concepción del Uruguay, benemérita institución que ha tenido gran influencia en la formación de ciudadanos progresistas en el litoral de la Republica, la Unión Industrial Argentina, el Circulo de la Prensa, el Ateneo Iberoamericano de Buenos Aires, el Asilo de Mendigos, el Asilo de Sordomudos, el Hospital Durand, el Hospital de Niños y todos los hospitales de colectividades extranjeras que hoy brindan sus servicios no sólo a esas colectividades, sino también a gran parte de la población, y hasta la Sociedad Protectora de Animales.
"La Gran Logia de la Argentina puede mencionar también, en esta somera enumeración, la fundación y sostenimiento de una obra mode1o en su genero, el Hogar Bernardino Rivadavia, que tiene su sede en Máximo Paz, provincia de Buenos Aires, donde muchos huérfanos gozan gratuitamente de sostenimiento, vestimenta, techo y calor de hogar, y donde logran la cu1tura y la educación que harán de ellas mañana hombre libre y de buenas costumbres, dignos ciudadanos de una democracia.
"Sin vana jactancia ni exagerada ostentación, podemos, pues, lucir con la frente alta y legitimo orgullo un pasado en el que hemos dado reiteradas pruebas de nuestro patriotismo y amor a la humanidad, nuestra devoción por cuanto atañe al hombre, sus necesidades y sus derechos, y nuestra vocación altruista, filantrópica y progresista, habiendo servido al país decorosamente y con acendrada lealtad. Este pasado nos compromete a perseverar en la labor, siempre inconclusa, del francmasón, inspirándonos en el honroso ejemplo de quienes nos precedieron, esforzándonos por superarlos – si ella fuera posible – siguiendo siempre la trayectoria que ellos recorrieron y señalaron, hacia el logro de nobles y elevados ideales.
"Nuestro mejor homenaje a quienes tanto y tan eficazmente han trabajado en pro de nuestra patria y de cuantos habitan en ella debe consistir sencillamente en proseguir su obra, la que nos corresponde como entidad filosófica y escuela de ética, formadora de hombres dignos y de ciudadanos responsables, y como institución filantrópica, que persigue el logro de un mundo mejor, mas tolerante y mas justo, pues la igualdad y la fraternidad no pasaran de amables utopías mientras persistan la miseria, la ignorancia y la superstición. Continuaremos nuestros trabajos ciñéndonos al ritual que nos vincula a la tradición masónica universal, teniendo como objetivo primordial el perfeccionamiento individual con un sentido eticista. Coincidimos con Julian Huxley, el gran biólogo ingles, en su orgullosa afirmación de que ‘la personalidad humana es el producto supremo del Universo’ y en que ‘la tarea más vital de la era actual es la de formular una base social para la civilización, destronando a los ideales económicos y reemplazándolos por ideales humanos’. Ninguna institución se halla en mejores condiciones que la nuestra para intentar esa magna tarea.
"Pese a los augurios pesimistas de muchos espíritus, respecto del porvenir humano frente a la liberación de la energía atómica, mantendremos incólume nuestra confianza en la ciencia, y en la posibilidad de que, con su auxilio, pueda el hombre llegar a resolver sus angustiantes problemas de toda índole. Debemos procurar, por todos los medios, que el útil ice los inmensos recursos que la ciencia y la tecnología le ofrecen, no para su propio aniquilamiento, sino en favor del bienestar, de la concordia y de la paz universales.
"Seguiremos combatiendo, pues, la ignorancia y el analfabetismo, y procuraremos que cada vez penetre mas luz en mayor numero de cerebros. Es menester que el hombre común, el hombre de la calle, posea un mínimo de conocimientos científicos para poder neutralizar la influencia perniciosa de la superstición y de los prejuicios, y poder tomar conscientemente partido en las grandes decisiones publicas libradas al juicio de la mayoría. Insistiremos incansablemente en la necesidad de ‘educar al soberano’, esa frase lapidaria que acunara e1 Maestro de América, nuestro ilustre predecesor en esta Gran Maestría, don Domingo Faustino Sarmiento, y que constituyera su constante leitmotiv.
"Nuestra posición, en lo que respecta a los grandes problemas nacionales e internacionales, puede resumirse en la defensa de tres objetivos capitales, la democracia, la libertad y el laicismo.
"Defendemos la democracia porque entendemos que es la forma de gobierno ‘del pueblo, por el pueblo y para el pueblo’ que mejor puede servir a una sociedad progresista y en la cual el individuo – el ser humano – cuenta con mas probabilidades de ver respetados sus derechos frente al Estado.
"Defendemos la 1ibertad porque consideramos que es la condición sine qua non para el desarro1lo integral de la personalidad humana; porque, como lo expresara en forma sintética Albert Camus, el gran escritor francés, 'la libertad es la posibilidad de ser mejor. La esclavitud es la certeza de lo peor...’. Y a1 hablar de 1ibertad no solo nos referimos a la 1ibertad material, sino también a esa otra, más sutil y más difícil de alcanzar, la libertad espiritual. 'Una y otra están estrechamente vinculadas entre si’, dice Albert Schweitzer, uno de los mayores valores de la humanidad actual. ‘La civilización presupone hombres libres, pues solo mediante hombres libres puede ella ser concebida y realizada.’ Sin libertad, agreguemos nosotros, es inconcebible una verdadera fraternidad.
"Para consolidar la libertad y darle su cabal valor, estimamos necesario bregar por que en el mundo alcancen una real vigencia los derechos humanos, proclamados en e1 siglo XVIII y definidos y aprobados por la Asamblea de las Naciones Unidas, en Paris, el 10 de diciembre de 1948.
"Defendemos el laicismo, la neutralidad religiosa del Estado, con todas sus consecuencias: separación de las Iglesias y el Estado, enseñanza publica laica, control gubernamental democrático de la enseñanza privada, matrimonio civil, secularización de los cementerios, etc., porque el laicismo es inseparable de la libertad de conciencia y de cultos. Solo él puede garantizarla.
"Creemos que el hombre es perfectible física, mental y moralmente, y a su perfeccionamiento dedicamos lo mejor de nuestras energías; sabemos que de ese perfeccionamiento depende el progreso social, que no solo concebimos en su faz material, sino muy especialmente en su faz ética.
"Encierran una gran verdad estas palabras de Logan Pearsall Smith: 'La conducta moral de algunas personas esta dictada por el temor a Dios, la de otras por el temor al agente de policía y la de otras por el temor de sí mismas’. Aspiramos a que estos pocos últimos se conviertan en la mayoría de la especie humana. Cuando ello ocurra nuestro destino sobre el planeta habrá cambiado y reinaran para siempre la paz y la concordia.
"Es posible que alguien pueda considerarnos como retardatarios que todavía no han logrado librarse de la euforia cientificista de fines del siglo pasado. Nosotros creemos, por el contrario, que los constantes hallazgos de la ciencia deben afirmarnos en nuestro optimismo.
"He de recordar a ese respecto un concepto de un critico ingles a) referirse a la biografía de un masón famoso, el Marques de Lafayette, que puso su brazo al servicio de las dos grandes revoluciones libertadoras del siglo XVIII, la norteamericana y la francesa. Dice así: ‘Los hombres denodados, obstinados, algo estúpidos y perfectamente honorables, que tienen una fe ciega en la libertad y en la perfectibilidad de la humanidad, son ridículos; por otra parte, gracias a ellos, y únicamente gracias a ellos, existe la posibilidad de civilizar la política del hombre y mejorar su suerte’. Nos contamos entre esos hombres ridículos y algo estúpidos, y a mucha honra."
CONCLUSION
Para muchas personas que desconocen lo que es la Masonería sería una sorpresa comprobar que en la Masonería Argentina militaron, al igual que ahora, las mas destacadas figuras de la nacionalidad. En todos los tiempos fueron miembros de la Masonería los mejores ciudadanos de cada país.
Es de esperar que, a pesar de la premura con que se ha escrito y sus consiguientes defectos, este libra proporcione a los que lo lean suficientes elementos de juicio como para apreciar en su verdadero valor a la Masonería, desechando prejuicios, leyendas e informaciones malévolas.



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