Al rememorarse el primer centenario de la fundación de la Gran Logia de la Argentina, su Gran Maestre a la sazón, el doctor Agustín Jorge Álvarez, dijo: "La magnitud del aniversario implica la necesidad de hacer un alto en el camino para contemplar con serenidad lo ya recorrido y hacer un examen de conciencia para saber si continuamos cumpliendo o no con el mandato de nuestros mayores y luego, de acuerdo con el resultado de ese examen, regocijarnos si él nos es favorable, en caso contrario, prometer enmienda, retemplar las fuerzas, volver la mirada hacia adelante y reemprender la marcha hacia la meta ideal fijada, con anima decidido y espíritu de sacrificio.

"Como todas las instituciones humanas, sujetas a las pasiones y a las modalidades de quienes actúan en ellas, a la influencia de las sociedades en que viven, que las nutren y las orientan, las fomentan o les son hostiles – y a la acción de los acontecimientos que van tejiendo incesantemente la trama de la historia política, social y económica de su medio – es natural que la nuestra haya tenido, en cien anos de vida, sus vaivenes, sus altibajos, sus periodos de brillo y de relativa opacidad, aunque jamás perdieran sus integrantes su fe en la importancia y dignidad de ella, en la necesidad de su presencia como elemento imprescindible y fecundo de progreso social, ni desmayaran en la labor constructiva de un mañana mejor.

"Ya se ha relatado el nacimiento y desarrollo de la Gran Logia de la Argentina, cuya vida se superpone a las ultimas y trascendentales etapas de la vida nacional, ya que surge a la acción en 1857, como una necesidad de la organización del país, convaleciente de la tiranía rosista, y luego asiste a la transformación de la Nación inorgánica y desgarrada por intereses y facciones localistas, que mediante una sabia y previsora constitución, inspirada en las ideas mas generosas de la época, se integra y unifica, vigorizada en sus entrañas por el aporte de una abundante y laboriosa inmigración europea, y paso a paso avanza en el camino de la civilización y cultura, paralelamente a sus otras hermanas de América.

"Debo no obstante, mencionar las mas destacadas iniciativas y realizaciones que jalonan, a lo largo del siglo transcurrido, la marcha recorrida par nuestra institución.

"Fueron sus hombres quienes lograron el apaciguamiento definitivo de los espíritus y el establecimiento de la concordia en la crisis consecutiva a la batalla de Caseros y a la caída de Rosas; fueron ellos también quienes contribuyeron eficazmente a la sanción de la benemérita y libérrima Constitución nacional de 1853, que con ligeras modificaciones, sigue rigiendo nuestros destinos; quienes, haciendo casa omiso de temores y alarmas, con recio coraje civil, organizaron, en 1868,