Si bien la prioridad del Gobierno es su agenda social, y no los temas valóricos, la actual administración ha decidido canalizar sus vínculos con los distintos credos a través de una Oficina de Asuntos Religiosos, que dependerá del Ministerio Secretaría General de la Presidencia.
La iniciativa responde al planteamiento que hizo la Presidenta Michelle Bachelet durante la campaña, de crear una entidad que garantice que todos los cultos religiosos se puedan expresar y comunicar con La Moneda.
Pese a ser agnóstica, la gobernante mantiene estrechos lazos con la masonería, es amiga de sacerdotes jesuitas, tiene judíos en su gabinete y ha hecho gestos históricos a los evangélicos.




De hecho la Presidenta Michelle Bachelet, se que ha buscado de unir a todos los cultos, y que que existan confraternidad entre las partes, ya que coexistimos como un todo, y como algo único.
La señora Bachelet y su Gobierno, se interesan más en hablar con entidades supuestas "representante de Dios", que con los ciudadanos; no es menor el que la mayoría de éstas organizaciones "religiosas" albergan a los más peligrosos grupos sectarios en su interior.
Pese a que desde hace varios años el Informe sobre Sectas fue evacuado por la Cámara de Diputados; éste duerme el sueño de los justos", mientras los Derechos supuestamente garantizados de los ciudadanos (en su mayoría mujeres y niños) son violados diariamente por sectas destructivas.
Difícilmente un país sufra una dictadura más fuerte que la supuestamente democrática Concertación.
El ciudadano no tiene existencia en el patético Chile de hoy; se gobierna de espaldas al Pueblo, en medio de leyes hechas "Entre gallos y medianoche" y en desmedro de la gente.
Señores, el Pueblo sufre y los gobernantes se enriquecen.
Juan Contreras Bustos
Editor
esta muy mal lo qe iso la presidnt qe lo cpa