Si bien la prioridad del Gobierno es su agenda social, y no los temas valóricos, la actual administración ha decidido canalizar sus vínculos con los distintos credos a través de una Oficina de Asuntos Religiosos, que dependerá del Ministerio Secretaría General de la Presidencia.

La iniciativa responde al planteamiento que hizo la Presidenta Michelle Bachelet durante la campaña, de crear una entidad que garantice que todos los cultos religiosos se puedan expresar y comunicar con La Moneda.

Pese a ser agnóstica, la gobernante mantiene estrechos lazos con la masonería, es amiga de sacerdotes jesuitas, tiene judíos en su gabinete y ha hecho gestos históricos a los evangélicos.

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