Se pone particular énfasis en esto ultimo por haber sido la Masonería reiteradamente condenada par las autoridades del Vaticano desde el 28/4/ 1738, en que apareció la "constitución" In Eminenti Apostolatus Specula, de Clemente XII. Sobre esa encíclica se baso Felipe V en 1740 para legislar en contra de los masones, ejemplo que se imitó con el Real Decreto del 2 de julio de 1751 y otras sucesivas medidas de las autoridades españolas hasta la actualidad, en que el gobierno franquista condena el "delito de Masonería" con una pena mínima de doce años y un día de prisión.

Por su parte, el Vaticano ha seguido condenando a la Masonería a trabes de las "constituciones" de Benedicto XIV, del 18 de mayo de 1751, titulada Próvidas Romanorum; de Pío VII, del 13 de setiembre de 1821, titulada Ecclesiam a Jesu-Christo; de León XII, del 13 de marzo de 1825, Quo Graviora; las encíclicas de Pío VIII, del 21 de mayo de 1829, Traditi Humilitati Nostrae; de Gregorio XVI, del 15 de agosto de 1832, Mirari Vos, que esta dirigida contra los errores del mundo moderno; de Pío IX, autor de varias, las más importantes de las cuales son Qui Pluribus, del 9 de noviembre de 1846, Syllabus, del 8 de diciembre de 1864, Multiplices Inter, del 21 de septiembre de 1865, Ex Epístola, del 26 de octubre de 1865, Apostolicae Sedis, del 12 de octubre de 1869, y Etsi Multa, del 21 de noviembre de 1873; y final mente, León XIII, con su Humanum Genus, del 20 de abril de 1884, seguida de una Instrucción Publica del Santo Oficio "De Secta Massonum", del 7 de mayo de 1884, "Proeclara Gratulationis", del 20 de junio de 1894, Annum Igressi, del 18 de marzo de 1902, sin contar la declaración hecha oficialmente el 19 de marzo de 1950, a través de las columnas del Osservatore Romano, órgano periodístico oficioso del Estado Vaticano, en el sentido de que las condenaciones de la Masonería se mantienen en toda su integridad.

Al argumento de que siendo los patriotas de 1810 y de la independencia argentina profundamente cató1icos no podrían ser masones, ya que la Iglesia había "condenado la secta", se puede contestar que con ese criterio esos mismos hombres, ante la aparición de las bulas de Pío VII, del 30 de enero de 1816, y las de León XII, del 24 de septiembre de 1824 y del 10 de febrero de 1825, en que se condenaba a los movimientos libertadores de América, debían abandonar las armas y volver a someterse a Fernando VII y sus sucesores.

En 1821 un grupo de constitucionalistas españoles 1legan a Buenos Aires, fundando la Logia Aurora, bajo los auspicios de la Masonería española. Con la muei1e del general Rafael del Riego y Núñez, varios de sus partidarios llegaron a Buenos Aires, formando otra logia con el titulo distintivo de Libertad, bajo los auspicios del Gran Oriente N. Español. De esa época datan también la Logia Fénix, fundada bajo los auspicios de la Gran Logia de Maryland, así como la Valeper, fundada por Lafinur.

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