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La Coctelera

Categoría: Templarios

La Santa Sede no reconoce a ninguna Orden del Temple

Posteado por: H Caminante el 26 may En: Actualidad Templarios - sin comentarios

CIUDAD DEL VATICANO, martes, 23 mayo 2006 (ZENIT.org).- La Santa Sede ha aclarado que es falsa una supuesta carta del cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado, en la que se reconocería una Orden del Temple de la que formarían parte nuevos Templarios.

El falso documento ha circulado en los últimos meses en Alemania y asegura el reconocimiento vaticano de esta nueva orden de caballeros que en alemán lleva el nombre de «Templerorden». Por este motivo, la Santa Sede ha recibido numerosas consultas.

La respuesta ha llegado con nota publicada el 21 de mayo por «L'Osservatore Romano» en la edición diaria italiana en la que se afirma que «esta carta es falsa».

«Como es sabido, el antiguo Orden del Temple (Templarios) fue suprimido por el pontífice Clemente V (1305-1314) y nunca fue restaurado por ningún otro sucesor suyo», explica la Santa Sede.

Por lo que se refiere a las órdenes de caballería, la nota vaticana confirma que «la Santa Sede, además de las propias órdenes ecuestres, reconoce y tutela sólo a la Soberana Orden Militar de Malta --la Soberana Orden Militar Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta-- y la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén».

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La verdad sobre los templarios

Posteado por: H Caminante el 21 may En: Actualidad Templarios - 2 comentarios

Por Pacho O Donnell
Para LA NACION

Mi relación con los templarios comenzó en 1977, cuando, llevado por el vacío del exilio que me impulsaba a explorarlo todo, entré en la iglesita de la Veracruz, perdida en la campiña segoviana. El impacto fue inesperadamente grande. Es una edificación de extraordinaria austeridad, de doce paredes que le dan un aspecto casi circular, con muros despojados de ornamentos religiosos y, lo que es más relevante, con un edículo en el centro a modo de altar. Allí se velaban las armas antes del combate. Esa mezcla de religión y guerra fue la característica de quienes erigieron esa iglesia, a fines del siglo XII: los caballeros templarios, sobre los que se tejieron y tejen tantas fantasías, renovadas ahora por el éxito de El Código Da Vinci .

La historia de los templarios parece comenzar cuando los cruzados Hughes de Payns y Hughes de Champaña descubren documentos hebraicos en Palestina. El último regresa a Francia en 1108 y, en la abadía del Císter, Bernardo de Claraval y Etienne Harding se abocan al estudio de los secretos que guardan esos documentos, en colaboración con expertos judíos de la Borgoña.

En 1118, veinte años después de la toma de Jerusalén por los cristianos, nueve caballeros liderados por Hughes de Payns se presentaron ante el rey Balduino II en la ciudad santa y le expresaron sus intenciones de constituir una orden, cuya función sería proteger a los peregrinos cristianos. Ellos debían recorrer un peligroso camino desde Europa hasta Jerusalén. Los nombres de los otros eran Geoffrey de Saint-Omer, André de Montbard, Gondemare, Godefroy, Archambaud de Saint-Agnan, Payen de Montdesir, Geoffroy Bisol y Roral o Rolando.

Es sorprendente que el rey Balduino haya asignado a estos templarios un lugar muy significativo: una mezquita construida sobre las ruinas del Templo de Salomón, de donde tomaron su nombre.

Los nueve caballeros excavaron en las entrañas del templo buscando documentos. A ello se dedicaron durante nueve años. No cumplieron con la misión de proteger a los cruzados y tampoco aceptaron ningún nuevo miembro. Dan Brown, el autor de El Código Da Vinci , se inclina por la fantasiosa y redituable hipótesis de que hallaron documentos de inimaginable importancia acerca del Santo Grial que, de ser revelados, echarían por tierra las religiones cristianas. Lo más probable es que encontraran algunas de las riquezas a las que se refiere uno de los "rollos del Mar Muerto" encontrados en Qumran y descifrados en Manchester en 1955: 24 montones de oro y algo de vajilla. Recordemos que, luego de Salomón, el sitio había pasado por las manos de Nabucodonosor, Herodes, Nerón y Tito. Ellos habrían escondido allí tesoros que, al haber sido descubiertos, explican la excepcional riqueza de la orden desde sus inicios.

En 1128, luego de la aprobación de la Orden en el Concilio de Troyes, se confió a Bernardo de Claraval la redacción de una Regla. Claraval, que después sería proclamado santo, adaptó el duro reglamento cisteriano, por el cual los monjes debían hacer severos votos de pobreza, castidad y obediencia. Le agregó el deber de contribuir a la conquista y conservación de Tierra Santa, aun a costa de su vida. Ello estaba en línea no con el Cristo que pregonaba ofrecer la otra mejilla, sino con el que decía: "No vine a poner paz en la Tierra, sino a traer la espada".

El Evangelio apócrifo de santo Tomás iría más allá: "He venido para traer a la Tierra la discordia, el fuego, la espada, la guerra".

En la Regla de esos cruzados que aunaban lo monacal con lo guerrero, que se atormentaban con el cilicio y se ejercitaban en el manejo de las armas, que iban del recogimiento de la oración a la ferocidad en la batalla, podía leerse: "Un templario avanza sin temor, no descuidando lo que pueda suceder a su derecha o a su izquierda, con el pecho cubierto por la cota de malla y el alma bien equipada con la fe. Al contar con estas dos protecciones, no teme a hombre ni a demonio alguno".

Se adoptó también una vestimenta de lino blanco, que simbolizaba la pureza del monje. Sobre ella se exhibía la cruz patada, ensanchada en los extremos, de color sangre, como símbolo del sacrificio.

La Orden de los Templarios llegó a ser colosalmente rica. Las características de nobleza, austeridad y coraje, cumplidas a rajatabla al principio, le confirieron un creciente prestigio y poder. Las donaciones fueron muchas y de creciente importancia e incorporaron territorios extensos: el de Champaña, en Francia; el de Aragón, en España; valiosas propiedades en Flandes y en Alemania. Los candidatos acudían en tropel y las principales familias destinaban a alguno de sus hijos a incorporarse a esa orden que prometía poder, prestigio y riqueza. Las donaciones de castillos, fuertes y palacios fluyeron, conformando un mapa de propiedades a las que se sumaron las tomadas en acciones de guerra a los sarracenos.

El estilo gótico, revolucionario en sus tiempos, está asociado con el Temple. Las principales catedrales francesas de ese estilo -las de Chartres, Amiens y Notre-Dame- fueron financiadas con fondos templarios. Los reyes de Inglaterra y de Francia les confiaron la custodia de sus tesoros y a cambio recibieron préstamos para sus lujos y guerras.

Los templarios fueron pioneros en comprender que el dinero rinde más cuando circula: crearon los préstamos con prenda e hipoteca. Por ellos cobraban intereses, lo que les estaba prohibido a las demás órdenes. También tomaban capitales de peregrinos que no querían arriesgarlos en el viaje y los restituían en Palestina ante la presentación del documento, antecesor del cheque de viajero.

Fue esta derivación de la primigenia austeridad la que condenó a la Orden a su desaparición, al cabo de una serie de circunstancias encadenadas: la suerte adversa de los cristianos en tierras islámicas, que llevó al fracaso de sucesivas cruzadas y facilitó la reconquista de Jerusalén por parte de los sarracenos; el regreso de los sobrevivientes del Temple a Europa cuando cayó su último bastión, en Chipre; la desconfianza que provocó la llegada a Francia de una masa de templarios organizados y expertos en el arte de la guerra que amenazaban al poder real, y la enorme riqueza que llevaron consigo a Europa y que despertó la ambición de un rey cargado de deudas, como Felipe IV de Francia, el Hermoso, que era, además, deudor personal de la Orden. En 1289 había asumido como maestre templario Jacques de Molay, que no supo prevenir la tormenta que se avecinaba. Un año antes, el rey había despojado a los judíos franceses de todas sus riquezas y los había expulsado de su reino.

La hora fatal para los del Temple llegó un viernes 13 (de allí la mala fama de ese día) de septiembre de 1293, cuando muchos monjes-caballeros fueron apresados por sorpresa, con la connivencia del papa Clemente V, dócil a los designios de un rey que lo había entronizado en el papado. Clemente expidió una bula por la que instó a los demás países a apresar e interrogar a los templarios. Los interrogatorios, con feroces torturas, "confirmaron" las absurdas acusaciones de herejía, sodomía, profanación de crucifijos, pactos con el diablo y otras lindezas. Cientos de templarios fueron ejecutados, muchos de ellos en hogueras de la Inquisición. Esta suerte la corrieron los más altos dignatarios, entre ellos Jacques de Molay, quien, según la leyenda, en el momento de su muerte maldijo al rey y al papa y les anunció que su muerte estaba próxima, lo que se cumplió, en ambos casos, en menos de un año.

Los bienes de los templarios fueron cedidos por Clemente V a otra orden religiosa relacionada con las Cruzadas: la de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, hoy Orden de Malta, aunque la mayor parte del tesoro y las propiedades fue incautada por Felipe IV y otros monarcas europeos.

Años después del exterminio de los templarios perduraban sus huellas. Las carabelas de Colón llevaron en sus velas cruces patadas. En Portugal y en España las autoridades habían sido magnánimas con la Orden y habían permitido que sus miembros se disimularan en otras órdenes, la de Calatrava en España y la de Cristo en Portugal. Se dice que Colón visitó los archivos de la Orden de Calatrava y los del castillo de los templarios portugueses en Tomar y que allí tuvo noticia de la existencia de América. La cruz de la Orden, que todos hemos dibujado en las carabelas, sería la prueba de su reconocimiento por la información.

Otra consecuencia postergada de la fulgurante historia de los templarios puede buscarse en La divina comedia . Dante Alighieri era maestre de la Cofradía de la Fede Santa, organización esotérica y secreta derivada de la Orden del Temple. Sus iniciados estaban obligados a comunicarse en verso, por lo que no es casual que Bocaccio, Ariosto y Torcuato Tasso hayan sido también sus integrantes. En la Comedia , Dante intercala misteriosas referencias al Temple, seguramente mensajes en clave: "Veo al nuevo Pilatos tan cruel que, insaciable y sin decreto, echa sobre el Templo su ambicioso velo", lo que remite a Felipe IV y a la destrucción de los templarios.

Contrariamente a lo que Brown afirma en su libro, el estudio de la Orden templaria no sugiere nada contradictorio con la doctrina católica. Por el contrario, los templarios le fueron leales hasta con sus vidas y fue siempre notoria su devoción por la Virgen, como es evidente en las denominaciones de muchas de las iglesias por ellos construidas. Así como se han levantado acusaciones que con el tiempo se reconocieron injustas, como fue el caso de Galileo, llegará también la reivindicación eclesiástica para los monjes guerreros.

El autor es escritor, psicoanalista y dirigente político, dedicado a la difusión de temas históricos.

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Caballeros de Malta; caballeros de verdad, no inventados

Posteado por: H Caminante el 21 may En: Templarios - 1 comentario

ROMA, lunes, 15 mayo 2006 (ZENIT.org).- Mientras la Orden de los Caballeros Templarios se ha hecho famosa gracias a «El Código da Vinci», a pesar de que fue suprimida hace ya mucho tiempo, la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta (más conocida hoy como Caballeros de Malta), que puede alardear de una historia milenaria, siguen siendo prácticamente desconocidos a pesar de su extendida labor internacional.

Y, sin embargo, esta orden tiene una historia mucho más exitosa, llena de aventuras, complots y situaciones dramáticas, e incluso con final feliz. Y hasta está relacionada con la obra maestra de un famoso artista.

Bernard Galimard Flavigny, periodista francés de «Le Figaro», narra de nuevo su historia en el libro escrito en francés «Histoire de l'Ordre de Malte». Recientemente, los Caballeros presentaron esta nueva historia de la Orden en su impresionante terraza, con vista panorámica al Foro de Augusto en Roma, propiedad suya desde la Edad Media.

Si ya hay miles de volúmenes escritos sobre la Orden, desde que su fundador, el beato hermano Gerardo, abriera su primer centro de acogida en Jerusalén, en el siglo XI, la primera pregunta que uno se hace es por qué otra obra sobre la Orden, que es reconocida por numerosas naciones como una realidad soberana, al igual que una nación.

«La pasión contemporánea por la historia lo requiere --respondió el portavoz de los Caballeros de Malta Eugenio Ajroldi di Robbiate--. El libro realiza un enfoque temático y cronológico muy interesante de la larga historia de la Orden, y además es un placer leerlo para el lector actual».

Flavigny señaló que, aunque ha condensado «novecientos años en un volumen», empleó diez años de investigación en Malta, Roma y París para escribirlo. Flavigny estudió los documentos, comprobó los hechos y luego escribió la historia.

El libro contiene toda clase de hechos y anécdotas sobre la Orden, como el origen y significado de su símbolo principal, la cruz de ocho puntas. Llevaban una cruz blanca en la espalda para proteger al caballero contra el pecado y el mal. El mayor castigo que se podía infligir a un caballero era que perdiera su hábito.

El blanco simboliza la pureza, y la estrella de ocho puntas representa las bienaventuranzas de los caballeros: gozo espiritual, vida sencilla sin malicia, humildad, penitencia, amor por la justicia, compasión, sinceridad y paciencia en la persecución por causa de la justicia.

Los Caballeros de Malta empezaron abriendo hospitales, cuidando a los enfermos, y siguen siendo una de las mayores organizaciones médicas caritativas del mundo. Cuando se trasladaron de Jerusalén a Rodas y a Malta, perseguidos por la oleada turca, tuvieron que abandonar hospitales bien equipados, con los más modernos métodos médicos. Dietas especiales para distintos pacientes, énfasis en la limpieza, y un ambiente ventilado e iluminado, contribuyeron a su buena fama como especialistas en la atención médica.
Los peligros que afrontaban los peregrinos cristianos forzaron a la Orden a tomar las armas para protegerles y para defender a Europa de lo que parecía una invasión inevitable por parte del Imperio Otomano.

El mejor momento militar de la Orden fue el 31 de mayo de 1565, cuando la pequeña isla de Malta, ocupada por los Caballeros, fue asediada por la flota turca que intentaba tomarla con el fin de instalar una base para invadir Europa. El valor y la increíble estrategia demostrada por los Caballeros, que resistieron a un asedio de tres meses, les ganó un lugar en los anales de la historia europea.

Michelangelo Merisi da Caravaggio (1573-1610), uno de los mayores pintores de la historia, fue a Malta en 1608, atraído por la fascinante historia y humildad espiritual de los caballeros. Tras pintar la extraordinaria Decapitación de Juan Bautista, para la orden, ésta le ofreció hacerlo caballero. Pero la mansedumbre que tan bien reflejó en su pintura no le acompañó en su vida y, tras luchar contra otro caballero, Caravaggio fue expulsado de la orden.

Flavigny subrayó que la historia de la Orden de Malta está impregnada de su espiritualidad. Los caballeros seguían la regla de san Agustín y hasta el día de hoy prestan ayuda humanitaria, viviendo la misma vocación iniciada por el hermano Gerardo a mayor escala. Siempre han rechazado ser asimilados a una organización no gubernamental, para mantener su independencia y ser fieles a su carisma.

De los más de once mil miembros con que cuenta la Orden de Malta, sólo cien son caballeros profesos (sacerdotes). Cada año, en mayo, casi la mitad peregrinan a Lourdes. La misma caridad y justicia subrayada por Benedicto XVI, en su encíclica «Deus Caritas Est», ha sido practicada por esta orden en una tradición ininterrumpida desde el siglo XI.

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Umbriel edita 'La orden del Temple' en la estela de 'El código Da Vinci'

Posteado por: H Caminante el 8 may En: Actualidad Templarios - 1 comentario

El secreto y la conspiración llegan esta vez de la mano de los templarios. Umbriel, el sello que ha publicado en España El código Da Vinci, de Dan Brown -3,5 millones de ejemplares vendidos en castellano-, lanza ahora La orden del Temple, de Raymond Khoury, una novela convertida desde su aparición en enero pasado en un best seller internacional. El lanzamiento en España está rodeado de una gran operación promocional que incluye un anuncio con imágenes inspiradas en el libro que se proyectará en los cines antes de los pases de la versión cinematográfica de El código Da Vinci (estreno el próximo día 19). La idea es arrastrar al nuevo título a los millones de lectores de la novela de Brown.

La orden del Temple, que arranca con una primera edición de 300.000 ejemplares en castellano más otros 20.000 en catalán (en el nuevo sello Entramat, de Ediciones Urano, como Umbriel), es un thriller histórico que se abre con la caída de Acre en 1291 y la huida del último templario de Tierra Santa portando un cofre con un objeto misterioso relacionado con el poder (y la persecución) de la orden. La acción se traslada a continuación a la actualidad y a Nueva York, a la inauguración de una exposición de tesoros del Vaticano en el Metropolitan Museum. En medio del acto, un grupo de caballeros templarios irrumpe con sus monturas a través de la escalinata del museo y roban a punta de espada varios objetos. Un agente del FBI y una arqueóloga unen sus esfuerzos para investigar el caso mientras se suceden diversos crímenes en la ciudad.

La presentación ayer en Barcelona del libro con el que Umbriel quiere repetir el éxito del Código -y de La historiadora, de Elizabeth Kostova- contó con la presencia del propio autor y con una espectacular escenificación que incluyó escoltas armados, templarios con toda su parafernalia medieval y hasta un (supuesto) cardenal.

Raymond Khoury, de origen libanés, educado en EE UU y residente en la actualidad en Londres, explicó que La orden del Temple es su primera novela, que el origen está en un guión de cine que escribió hace 10 años y que ya se prepara una miniserie televisiva de cuatro horas sobre el libro cuyo rodaje empezará en otoño. De la pervivencia del interés por los templarios opinó que se debe al "hambre de mito" del hombre moderno y a la fama que le granjeó a la orden de los monjes soldado su persecución política y destrucción. "Creo que en realidad los templarios se acabaron en 1314, pero existen diferentes organizaciones que se inspiran en algunos de sus elementos", reflexionó.

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El canal National Geographic inicia serie sobre cristianismo

Posteado por: H Caminante el 2 may En: Actualidad Templarios - sin comentarios

Este mes, National Geographic ofrece estrenos mundiales en la pantalla. El especial "La historia secreta del cristianismo" se emitirá durante cinco días desde hoy, a las 20. Comienza con "Los caballeros templarios", que examina a la poderosa organización religiosa que tiene importancia aún en nuestros tiempos.

Llamada "la sociedad más secreta de la Tierra", con sedes centrales en Jerusalén y París, creó la banca moderna, financiando a papas, reyes e imperios y al mismo tiempo promoviendo la fe religiosa y las buenas obras. Pero cuando los templarios se enemistaron con el rey de Francia, se los declaró traidores. Los teóricos creen que la prohibición y sus actividades secretas fueron fuente de la masonería y otras sociedades secretas, que aún hoy en día detentan poder.

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María Magdalena en “El Código Da Vinci”

Posteado por: H Caminante el 19 abr En: Templarios - 5 comentarios

Diversos libros que han analizado hasta qué punto "El Código Da Vinci" es fiable respecto a la historia del cristianismo, abordan lo que dice sobre María Magdalena. En "Descodificando a Da Vinci" (Ed. Palabra, 2004), Amy Welborn (1) escribe:

Hagamos un rápido repaso de lo que nos dice Dan Brown sobre María Magdalena.

Según Brown, era una mujer judía de la tribu de Benjamín, que se casó con Jesús y dio a luz a su hijo. Jesús trató de dejar a la Iglesia en sus manos, esa Iglesia iba a devolver la "deidad femenina" a la vida humana y al conocimiento general. Después de la crucifixión de Jesús, María Magdalena huyó a la comunidad judía de Provenza, donde ella y su hija Sarh hallaron refugio. Su vientre es el "Santo Grial". Sus huesos descansan bajo la pirámide de cristal a la entrada del Louvre. El Priorato de Sión y los Caballeros Templarios se dedicaron a proteger su historia y sus reliquias. El Priorato le da culto "como Diosa... y como Madre Divina".

(...) Considerando que los Evangelios mencionan a María de Magdala en escasas ocasiones, ¿de dónde proceden esas ideas? La respuesta está exactamente en la novela, cuando Teabing, nuestro notable erudito muestra su biblioteca (...). Y cita "La Revelación de los Templarios" y "El enigma sagrado" –dos obras de pedante pseudohistoria y teoría conspiratoria–, "The Goddess in the Gospels" ("Las diosas en los evangelios", en castellano) y "The Woman With the Alabaster Jar" ("María Magdalena, ¿esposa de Jesús?", en castellano), de Margaret Starbird, quien, entre otros medios, emplea la numerología –la suma de los números de su nombre– para llegar a la conclusión de que María Magdalena fue venerada como diosa en la primitiva cristiandad.

(…) Bien; detengámonos unos momentos para reflexionar sobre todo lo que nos han dicho en esta novela: que los Evangelios no deben consultarse o leerse en sentido literal, y que ni por un momento nos podemos creer que transmiten cualquier verdad sobre los sucesos que relatan. Pero ¿no nos han dicho también que transmiten en código que los primeros cristianos consideraban una diosa a María Magdalena?

Bien; si la consideraban como una diosa, ¿por qué no lo difundieron? ¿Por qué fastidiar con ese buen Jesús crucificado-resucitado, cuando podían dar culto a la Magdalena, si era lo que deseaban hacer? No es que hubiera alguna censura política, social o cultural hacia los que deseaban dar culto a una diosa. Seguramente no serían arrestados, encarcelados y ejecutados por profesar una fe centrada en otra persona que permanecerá sin nombre y que, supuestamente, no recibirá culto hasta el siglo IV. (…)

¿La Magdalena demonizada?

Esto adquiere gran importancia en "El Código Da Vinci", que a menudo se refiere a la identificación de María Magdalena con una prostituta como parte de una maliciosa conjura tramada por la Iglesia para hacer frente a cualquier sospecha, o incluso (se dice) evidencia histórica, del liderazgo de María Magdalena en el cristianismo primitivo.

Dos puntos: en primer lugar, la asociación de María Magdalena con la prostitución se extendió durante siglos en el cristianismo occidental (aunque no en el oriental). Sin embargo, no hay pruebas de que se hiciera, como afirman Brown y sus fuentes, por maldad, por misoginia o por temor a la autoridad femenina.

(…) Brown insinúa repetidamente que María Magdalena fue marginada y demonizada por el cristianismo tradicional, que la pintó, dice, como una mujer libertina, una prostituta, etc., con el propósito, se supone, de rebajar su importancia.

Como mucho de lo que encontramos en Brown, esto no solo es falso... es sencillamente una insensatez.

El cristianismo, tanto oriental como occidental, ha honrado a María Magdalena como santa. Los cristianos han puesto su nombre a iglesias, han rezado ante la supuesta tumba donde reposan sus reliquias y le atribuyen milagros. ¿Es posible llamar demonizar a eso?

En cuanto al tema de la prostitución, incluso quienes relacionan a María Magdalena con "la mujer... que era una pecadora" de Lucas 7, no ahondan en sus culpas. El cristianismo no hace hincapié en el pecado tras el arrepentimiento. Ese es el resultado de la fe en Jesús. No; María Magdalena, como lo atestigua la leyenda sobre ella, es recordada esencialmente por su papel como testigo de la resurrección de Jesús.

Antes del Renacimiento, las imágenes de María Magdalena eran bastante serenas. Solo a partir de entonces nos la encontramos como una arrepentida, desaliñada, medio desnuda y con el cabello suelto. Los artistas del Renacimiento mostraban un interés creciente por una presentación más naturalista de la forma humana, y por una integración más explícita de las emociones en las representaciones artísticas. Esas imágenes de María Magdalena tienen más que ver con intereses artísticos que con el modo en que la Iglesia cristiana hablaba de ella.

El partido de la Magdalena

La estudiosa Jane Schaberg y otras expertas feministas contemporáneas, como Karen King de la Harvard Divinity School, han aprovechado el papel prominente de María Magdalena en algunos escritos gnósticos del siglo II en adelante para insinuar una lucha por el poder entre el partido de Pedro y el de María Magdalena en el interior del cristianismo. (…)

Veamos ahora los problemas lógicos que se derivan sobre ello, tal y como están expresados en la novela:

Si el partido de Pedro –al que podemos suponer vencedor, según manifiesta repetidamente Brown en su novela– fuera tan poderoso como para depurar a María y rebajar su importancia, ¿por qué iba a destacar su papel primordial en los relatos de la resurrección, como el de la primera persona que recibió la Buena Noticia?

Brown nos ha dicho anteriormente que, antes de que Constantino llevara a cabo su perversa hazaña en 325 d.C., los cristianos de cualquier lugar creían que Jesús era un "hombre mortal". En este caso, ¿quiénes formaban exactamente el partido de Pedro? Presumiblemente eran los "vencedores", lo que significa que tenían que haber creído en la divinidad de Jesús, porque esta fue la doctrina que "venció". Pero, si no se inventó la divinidad de Jesús hasta el 325 d.C., ¿dónde estuvieron todo ese tiempo? (…)

¿Existen pruebas de que una parte de la ortodoxia cristiana luchara por la supremacía sobre el partido de Magdalena, y degradaran su figura durante el proceso?

No. Se trata de una pura especulación basada en la lectura, ideológicamente motivada, de unos textos fechados por lo menos cien años después de la vida de Jesús. Así lo hicieron algunas sectas gnóstico-cristianas que surgieron a finales del siglo II, y que atribuían a María Magdalena un papel preponderante. En los pasajes de los escritos gnósticos del siglo I no hay datos que indiquen una intimidad entre Jesús y María Magdalena, ni que proporcionen argumentos teológicos que apoyen su versión del cristianismo y rebajen el papel de Pedro y los apóstoles.

¿Esposa de Jesucristo?

"El Código Da Vinci" dice que Jesús se casó con María Magdalena y que eso está "documentado históricamente". En "El engaño Da Vinci" (Ed. Palabra, 2006), Mark Shea y Edward Sri comentan:

Entre los miles de páginas escritas por los primeros cristianos no aparece un solo texto que hable de que Jesús estuviera casado con María Magdalena. Ni en los Evangelios del Nuevo Testamento, ni en las cartas de san Pablo, ni en los Padres de la Iglesia. ¡Ni tampoco en los evangelios gnósticos!

Todas las pruebas apuntan en otra dirección: que Jesús no se casó nunca. Por ejemplo, si Jesús hubiera tenido una esposa, ciertamente, los evangelios tuvieron muchas oportunidades para hablarnos de ello. Aunque mencionan frecuentemente a sus parientes (su padre, su madre, sus primos), nunca nos hablan de una esposa. Esto resulta muy raro si realmente Jesús hubiera estado casado.

Además, el Nuevo Testamento nunca menciona a María Magdalena como "esposa de Jesús". Las mujeres en los evangelios se asocian a menudo con hombres importantes que están junto a ellas si, de hecho, existen esos hombres en sus vidas. Lo llamativo es que el nombre de María Magdalena se suele unir a los de otras mujeres cuyas vidas están relacionadas con hombres conocidos, como "María (la Madre) de Jesús" y "María, mujer de Cleofás" (Juan 19, 25) y "Juana, la mujer de Cusa" (Lucas 8,3). Pero lo que destaca en María Magdalena es que, cada vez que se menciona su nombre, se suele identificar con su lugar de nacimiento, Magdala, pero nunca con un hombre. (...) Este pequeño detalle lo dice todo. Indica que María Magdalena no estuvo casada, y mucho menos casada con Jesucristo.

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El misterio de los templarios de Bueida

Posteado por: H Caminante el 19 abr En: Actualidad Templarios - sin comentarios

La leyenda ubica en este pueblo quirosano un asentamiento de la orden, al que podría corresponder una necrópolis recién excavada

¿Hubo caballeros templarios en Bueida? La pregunta sigue sin respuesta, aunque la excavación de una necrópolis medieval en la que se han hallado ocho tumbas da alas a esa hipótesis. Falta, en todo caso, un estudio detallado de los restos, muy deteriorados, para poder confirmar tal suposición, que sustentan tres referencias documentales históricas. Otra cata arqueológica, cerca de la capilla, podría aportar más datos.

El misterio de la presencia templaria en Bueida sigue sin desvelarse. Las recientes excavaciones de la necrópolis medieval no aportaron novedades relevantes. Ocho tumbas fueron descubiertas en la cimentación de unas casas de aldea. Los arqueólogos excavaron tres de ellas, coincidentes con el muro de la construcción: una de ellas, de un niño de 7 u 8 años; las otras dos, de personas mayores. Todas ellas observan la tipología medieval, pues están delimitadas con lajas laterales y con una tapa de piedra.

Los restos óseos hallados se encontraban debajo de una antigua cuadra. Sin cimientos, fue construida encima de este cementerio medieval. Se da la paradoja de que una de las tapas de piedra que cubría un enterramiento servía también de solera de la construcción ganadera. La actividad ganadera, al humedecer y acidificar el suelo, aceleró el deterioro de los restos humanos, que se encontraban fragmentados y en muy mal estado. No apareció ningún material arqueológico asociado. Estos elementos son los que aportan información adicional sobre la época, el uso de la necrópolis y otros datos de interés.

Los arqueólogos delimitaron el perímetro de la necrópolis, que puede abarcar unos cien metros cuadrados aproximadamente. Esto revelaría la presencia prolongada de una comunidad en el pueblo de Bueida, que fue parroquia hasta mediados del siglo XIV, pasando después a depender de San Bartolomé de Ricabo. Según avancen las obras, será precisa otra cata arqueológica en las cercanías de la capilla, donde podrían aparecer más tumbas.

La antigüedad del hallazgo puede determinarse por las fuentes documentales. Tres documentos contenidos en el Libro de los Testamentos (Liber Testamentorum) ya mencionan en el año 891 a Bueida y su iglesia de Santa María como una donación del rey Alfonso III a la iglesia de Santo Adriano de Tuñón. Más tarde se confirma la propiedad en el año 1100 por Alfonso VI. La última referencia, de 1385, señala que los vecinos de Bueida van a misa a Ricabo porque la iglesia está en ruinas. Esta última fecha marca el final del cementerio de Bueida, pero no se pueden datar los restos hasta que se realice un estudio más detallado, ya que incluso puede que el pueblo existiera antes del siglo XI de nuestra era.

Éstas son las realidades palpables. Bueida siempre irá unida a una ancestral leyenda popular que habla de la presencia de la Orden Templaria en el pueblo. Un monasterio en dicha localidad, con otro más pequeño en Fonfría, en el Camín Real o de las Reliquias para controlar el tránsito comercial hacia la Babia leonesa. Esta creencia popular fue transmitida de generación en generación con la sola constatación de un topónimo, El Caserón, que ubica el centro monástico. Después, en la década de los cincuenta, aparecieron tumbas al lado de la entrada de una cuadra, lo que avivó la historia con «huesos muy grandes» pertenecientes a personas muy altas. Tumbas debajo de la panera del pueblo y el descubrimiento de tumbas al lado de la capilla, el año pasado, y estos ocho enterramientos ahora.

Las encomiendas templarias se componían de pueblos, terrenos agrícolas y ganaderos y montes, situados en parajes de especial interés histórico o estratégico, o importantes por sus bellezas y recursos naturales. Cerca de Bueida hay filones de hierro y de azabache, minerales muy importantes en la Edad Media.

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EL SANTO CÁLIZ SIGUE SIN PASAR POR LA LUPA CIENTÍFICA A DIFERENCIA DE LA SÁBANA SANTA O LA SANTA LANZA

Posteado por: H Caminante el 15 abr En: Templarios - sin comentarios

Benedicto XVI será el segundo Papa en 24 años que use el Santo Grial en Valencia

Coincidiendo con la Semana Santa, el Santo Cáliz de la Última Cena que se venera en la Catedral de Valencia, fue protagonista un año más en la misa del Jueves Santo oficiada por el Arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco. Es durante este día cuando el grial es trasladado al altar en una procesión desde la antigua Sala Capitular de la Seo. Pero lo más notable para este año es que Benedicto XVI se convertirá en el segundo Papa después de Juan Pablo II en 1982 en celebrar una misa con el Santo Grial. Para ello, están previstas unas fuertes medidas de seguridad en el trayecto que separa la Catedral del altar del puente de Monteolivete. La reliquia que no ha salido a la calle desde hace doce años tras un viaje al monasterio de San Juan de la Peña (Huesca), lo hará dentro de su relicario, precintado y con el sello del arzobispado para garantizar su inviolabilidad, autenticidad e integridad. Hace 24 años, con la visita de Juan Pablo II fue custodiado por 20 agentes policiales en moto.

La tradición del cáliz de José de Arimatea llevada al cine en la pelicula "Indiana Jones y la última cruzada", de Steven Spielberg, nació en la Edad Media. La reliquia que inspiró durante siglos las numerosas leyendas y obras literarias en torno al Grial es el Santo Cáliz que se venera desde hace algo más de 700 años en la catedral de Valencia. Sin embargo, sólo existen pruebas topográficas e historiográficas que así lo apuntan.

El Santo Cáliz es junto a la Sábana Santa de Turín y la Santa Lanza con la que, según la leyenda, se hirió a Jesús en el costado cuando estaba en la cruz, las tres reliquias más importantes que se conservan de la crucifixión de Jesucristo. Pero a diferencia de las otras, el Santo Cáliz no ha pasado todavía por la lupa de la ciencia. Jaime Sancho, canónigo conservador de la Capilla del Santo Cáliz, asegura que los diferentes investigadores “han coincidido bastante en datar las diferentes partes del cáliz, del que sólo el vaso superior, de piedra, puede considerarse del primer siglo de nuestra era”.

El resto de elementos, como son las piedras preciosas, fueron añadidos en los siglos posteriores. Ninguna prueba como la del carbono 14 es aplicable al Santo Cáliz de Valencia porque no tendría mucho sentido hacerlo sobre una piedra. Sin embargo, la ciencia cuenta con otros métodos actualmente como los rayos x ultravioleta que sirven para aproximarse bastante en las fechas de origen. Ni siquiera el Santo Cáliz ha pasado bajo la mirada de algún microscopio de laboratorio que arroje más información de la que actualmente disponemos. Jaime Sancho reconoce que no ha habido científico que haya planteado esta posibilidad y que en el caso de producirse, “habría que analizarla”.

Una de las razones que explica esta incomunicación con la ciencia es la dilatada trayectoria del Grial sin salir de Valencia. De hecho desde 1399, solamente ha salido de la ciudad en tres ocasiones: durante la guerra de independencia española contra los fanceses, en 1808, durante la guerra civil española (1936-1939); en 1959 cuando llegó a varias localidades de Huesca para celebrar el aniversario de la llegada del Grial a España, enviada por San Lorenzo desde Roma poco antes de sufrir martirio; y en 1994, cuando viajó a San Juan de la Peña para presidir los actos conmemorativos del 900 aniversario de la muerte del rey de Aragón Sancho Ramírez.

Primeras referencias
La primera referencia al Grial en la tradición cristiana, se debe a Antonio de Piacenza y data del siglo VI, habla de un recipiente de ónice, lo que para los estudiosos habla a favor de la reliquia de Valencia, que es de calcedonia, un material similar.

Así, tanto el "Perceval" (1180) de Chrétien de Troyes como el "Parzival" (1200-1210) de Wolfram von Eschenbach en el que se inspiraría Richard Wagner para escribir su famosa ópera "Parsifal", estrenada en 1882, son obras literarias inspiradas en ese objeto.

Von Eschenbach menciona en su obra una "misteriosa inscripción" en la base del objeto sagrado que demuestra que el autor alemán se refería al Santo Cáliz de Valencia.

La inscripción sólo se encuentra en ese cáliz y no en otros objetos reales (el vaso de plata de Antioquía, el cuenco de cristal de Glastonbury, relacionado con las leyendas artúricas) o de carácter mítico, como el caldero de los celtas, que en algún momento ocuparon para algunos el lugar del santo grial.

Primeras décadas
La historia del Santo Cáliz con el que Jesús celebró la última cena y en el que José de Arimatea recogió su sangre se remonta a las primeras décadas de nuestra era, cuando el apóstol San Pedro lo llevó a Roma, donde permaneció hasta que en 258. La presencia de Arimatea a los pies de la cruz ha contribuido a que se justificase el mito del Grial: en el cáliz usado por Cristo en la última cena -otro elemento evangélico- se recogió la sangre que fluía de su costado, traspasado por la lanza de un soldado romano.

La leyenda ve a José de Arimatea con su copa, dotada de poderes sobrenaturales, viajar a Francia, España e Inglaterra.

Provincia de Huesca
Durante las persecuciones cristianas de esa época, el Papa Sixto II fue ejecutado y su diácono Laurentius recibió el encargo de protegerlo.

Laurentius lo llevó a la casa de sus padres en Loreto, en la provincia de Huesca. La reliquia permaneció oculta en una cueva de Huesca hasta que, en 394, se la llevaron a una iglesia de Jerusalén, de donde fue robada por los persas en 570, durante los saqueos de la ciudad santa, y llevada de nuevo a España a través del norte de Africa.

La invasión musulmana de la península ibérica en 711 motivó que los "caballeros del grial" mantuvieran el cáliz oculto durante años en una cueva cerca de Yebra, hasta que en 1071 fue alojado en el monasterio oscense de San Juan de la Peña.

Corte del Rey Arturo
Las cruzadas, la saga de los cátaros y los templarios y los caballeros de la corte del rey Arturo tuvieron al grial como referencia en los dos siglos siguientes En 1399, el rey aragonés Martín "El humano" llevó el grial de San Juan de la Peña a Zaragoza; de ahí pasó a Barcelona, como lo demuestran documentos consultados por historiadores en el archivo de la Corona de Aragón, y de ahí a la catedral de Valencia en 1347.xxxx Durante la guerra de la independencia (1810-1812), el grial fue trasladado durante cortos periodos de tiempo a Alicante, Ibiza y Mallorca, y durante la guerra civil española fue escondido en casas de particulares.

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