La Masonería está esparcida por todo el mundo y en cada lugar adopta las costumbres y tendencias del medio que sean compatibles con sus principios. Así, está generalizada en todas partes la Masonería masculina, lo que no impide que en algunos países se practique la Masonería mixta y/o la femenina. La razón que explica la existencia mayoritaria de la Masonería masculina está en el hecho histórico irrefutable que, como se dijo en otro pasaje, la Masonería actual deviene de los gremios de constructores, de la Edad Media que, obviamente estaban integrados exclusivamente por hombres.
Categoría: Preguntas sobre Masonería

De ninguna manera. El artículo 5to. De nuestro Estatuto dice textualmente: “La Gran Logia de la Argentina es una entidad autónoma que no reconoce dependencia de ningún poder y organización extranjera o internacional y en tal carácter asume la exclusiva representación de los masones que la integran en los congresos, conferencias o reuniones masónicas internacionales a que concurra.”
Así es en efecto y el hecho de mantener fraternales y armónicas relaciones con sus similares de todo el mundo y de ser miembro constituyen de la Confederación Masónica Interamericana, no implica en modo alguno sometimiento ni obediencia que comprometa su absoluta autonomía, independencia y soberanía institucional. Finalmente, cabe acotar que las autoridades de la Gran Logia, son elegidas y sólo rinden cuentas de su quehacer, ante el pueblo masónico reunido anualmente en Asamblea.
Institucionalmente, ya que no se concibe el masón sin Logia, todo miembro debe pertenecer a una Logia que generalmente está compuesta por 50 o 100 miembros y es totalmente independiente en la esfera de su competencia, sólo limitada por las facultades que las Logias cedieron voluntariamente a la Gran Logia a través de los Estatutos, Constitución y Reglamentos Generales, a los efectos de una más efectiva organización nacional.
Tras comenzar con nuestro Gran Iniciado, el General José de San Martín, podemos citar:
Primera Junta de Gobierno: Cornelio Saavedra, Mariano Moreno, Juan J.Paso, Manuel Belgrano, Juan J. Castelli, Manuel Alberti, Juan Larrea y Domingo Matheu.
Primer Triunvirato: Bernardino Rivadavia, Vicente López y Planes y José Julián Pérez.
Segundo Triunvirato: Nicolás Rodríguez Peña, Antonio Alvarez, Tomás Guido y Domingo Trillo.
Asamblea del Año XIII: Carlos María de Alvear, Juan Larrea, Gervasio Antonio de Posadas, Vicente López, Juan Hipólito Vieytes, José Valentín Gómez, Francisco Argerich, Juan Ramón Balcarce, Bernardo Monteagudo, José de Moldes, Pedro José Agrelo, Agustín José Donado y Juan José Serrano.
Congreso de Tucumán: Juan José Serrano, Narciso Francisco de Laprida y Juan Martín de Pueyrredón.
Constituyente de l853: Santiago Derqui, Juan María Gutiérrez, Salvador María del Carril, José Benjamín Gorostiaga, Juan del Campillo, Ruperto Godoy, Delfín Huergo, Juan Francisco Seguí y Juan Bautista Alberdi.
Constituyente de l860: Mariano Fragueiro, Domingo F. Sarmiento, José B. Gorostiaga, Nicasio Oroño, José María Gutiérrez, Irineo Portela, Salvador María del Carril, José Francisco Seguí, José Mármol, Benjamín Victorica, Wanceslao Paunero, Nicanor Albarellos y Lucio V. Mansilla.
Presidentes de la República: Bernardino Rivadavia, Vicente López y Planes, Justo José de Urquiza, Santiago Derqui, Bartolomé Mitre, Domingo F. Sarmiento, Miguel Juárez Celman, Carlos Pellegrini, Manuel Quintana, José Figueroa Alcorta, Roque Sáenz Peña, Victorino de la Plaza, Hipólito Yrigoyen y Agustín Justo.
Parlamentarios Nacionales: Leandro N. Alem, Aristóbulo del Valle, Joaquín Castellanos, Emilio Gouchon, Belisario Roldán, Luis María Drago, Valentín Alsina, Juan Balestra, Alfredo L. Palacios, Lisandro de la Torre.
Jueces de la Corte Suprema de Justicia de la Nación: Salvador María del Carril, José Barros Pazos, José Benjamín Gorostiaga, José Figueroa Alcorta, Benjamín Victorica, Antonio Bermejo, Roberto Repetto, Antonio Sagama, etc.
Integrantes de las Fuerzas Armadas: Juan Gelly y Obes, Wenceslao Paunero, Emilio Mitre, Donato Alvarez, Emilio Conesa, Rudecindo Roca, Nicolás Levalle, Rosendo María Fraga, José María Francia, Zacarías Supisiche, Guillermo Brown, Francisco Reynolds, Joaquín Viejobueno, Luis Piedrabuena, Luis Pi, Erasmo Obligado, Clodomiro Urtebey, José Murature, etc.
Poetas Masones: Hilario Ascasuí, Estanislao del campo y José Hernández.
Cultura y Pensamiento Argentino: Esteban Echeverría, Eduardo Wilde, Olegario Víctor Andrade, Onésimo Leguizamón, José Mármol, José María Ramos Mejía, Eugenio Cambaceres, Joaquín V. González, Agustín Alvarez, Leopoldo Lugones, Alejandro Korn, José Ingenieros, Miguel Cané, Enrique Garcia Velloso, Eusebio Gómez, etc.
Ciencias y Educación: Florentino Ameghuino, Nicanor Albarellos, Manuel Montes de Oca, José María Moreno, Lucio V. López, Amancio y Diego Alcorta, José María Gutiérrez, Guillermo Rawson, Eduardo Holmberg, Cosme Argerich, Ignacio Pirovano, Pablo Pizzurno, etc.
Autores, Actores, Artistas Pláticos, Pictóricos y Compositores Musicales rioplatenses: Florencio Sánchez, Emilio Ourubia, Roberto Casaux, Enrique Garcia Velloso, Enrique Muiño, Pridiliano Pueyrredón, Ignacio Manzoni, Carlos F. Pellegrini, Marín Boneo, Rogelio Yrurtia, Ernesto de la Corcova, Cayetano Silva, Francisco Canaro, etc.

Es tradición y conducta de los masones no revelar el nombre de sus Hermanos y menos aun cuando se trata de masones que ocupan cargos de trascendencia. Lo que sí hace la Masonería, es admitir la condición masónica de aquellos que ya fallecieron y esto sólo después de años.
La Masonería no es una asociación política ni puede confundir su actividad con la de ningún partido político, pero el masón no debe estar al margen de los grandes problemas políticos de los pueblos y del mundo entero. En el seno de la Masonería conviven hombres de diversos partidos democráticos y de diversas concepciones sociológicas, mientras sean respetuosos y tolerantes.
Generalmente, por ignorancia o mala fe, se asocia a la Masonería en acciones políticas determinadas. En realidad, es la tarea del hombre masón imbuído de nuestros principios e ideales, quien actuó protagónicamente para promover los grandes movimientos transformadores de la humanidad.
Tanto la Revolución Francesa, como la lucha por la emancipación de los pueblos coloniales de nuestra América, hasta la estructura jurídico política de República que adoptaron todas sus Constituciones, llevan el innegable sello de las ideas y acciones masónicas.
El masón conserva fuera de la Logia toda su libertad de ciudadano y puede dedicar el ardor de su entusiasmo al servicio de sus ideales. Los masones, como tales, no irrumpimos a la vida pública como institución, sino cuando se hace necesaria nuestra acción conjunta para atemperar los espíritus y fijar la senda del progreso dentro de la fraternidad y convivencia humanas.
Fue la Masonería Argentina la que consiguió el apaciguamiento definitivo de las luchas internas después de Caseros y hasta la organización nacional y la federalización de Buenos Aires.
Fue perseguida en algunos tiempos, particularmente por los poderes encolumnados tras la Iglesia Católica Apostólica y Romana, que no comprendió que la Masonería estaba comprometida en la búsqueda de la libertad del hombre como meta suprema y que no buscaba ningún poder terrenal ni sustituir a la Iglesia.
Las siguientes son las bulas papales mediante las cuales la Iglesia persiguió a la Masonería:
“In Eminenti Apostolatus Specula” de Clemente XII del 24 de abril de 1738. (Sobre esta encíclica se basó Felipe V en l740 para legislar en contra de los masones, ejemplo que se imitó en el Real Decreto del 2 de Julio de l751 y otras sucesivas medidas de las autoridades españolas hasta hace algunos años, en que el gobierno franquista condenaba el “delito de Masonería” con una pena mínima de doce años de prisión);
“Próvidas Romanorum” de Benedicto XIV del 14 de Mayo de l751.”
“Ecclesiam a Jesu-Christo” de Pio VII del 13 de Setiembre de l821”
“Quo Graviora” de León XII del 13 de Mayo de l825”
“Traditi Humilitati Nostrae” de Pio VIII del 21 de Mayo de l829.
“Mirari Vos” de Gregorio XVI del 15 de Agosto de l832.
“Qui Pluribus” de Pio IX del 9 de Noviembre de l846
“Syllabus” de Pio IX del 9 de Noviembre de l846.
“Multiplicer Inter” de Pio IX del 21 de Setiembre de l865.
“Apostolicae Sedis” de Pio IX del 12 de Octubre de l869
“Etsi Multa” del Pio de 21 de Noviembre de l873.
“Humanum Genus” de León XIII del 20 de Abril de l884, seguida de una instrucción pública del Santo Oficio “De Secta Massonum” del 7 de Mayo de 1884, “Proeclara” del 20 de Junio de l894, “Annum Igressi” del 18 de Marzo de l902, sin contar la declaración hecha oficialmente el l9 de Marzo de l950, a través de las columnas del Osservatore Romano, en el sentido de que las condenaciones a la Masonería se mantienen en toda su integridad.
Cabe mencionar que a través de las bulas del 30 de Enero de l816 del Papa Pío VII y las del 24 de Setiembre de l824 y 10 de Febrero de 1825 de León XII, la Iglesia condenaba a los Movimientos Libertadores de América, e indirectamente a la Masonería.
Sin tener certeza sobre el orígen primero, se inicia como un gremio de albañiles, divididos por sus conocimientos en tres grados que aún hoy conservamos: Aprendices, Compañeros y Maestros y tomamos de aquella época de los constructores, las herramientas de la albañilería como emblemas del trabajo masónico que era con el cual los obreros de entonces perfeccionaban sus conocimientos.
Cuando esos gremios empezaron a evolucionar, a construir grandes edificios y catedrales, fueron tomando conciencia del poder que significa el conocimiento y así surge por transformación, el concepto de libertad, porque ellos lograron, pese a que en aquella época la voz del señor feudal o del príncipe era la palabra santa, era la ley que había que obedecer ciegamente mientras los demás eran vasallos absolutos de esas potestades terrenales, lograron poder discutir términos con esos patrones y es ahí donde nace el concepto de libertad.
Este concepto evoluciona a partir de entonces y en l723, año en que el Presbítero Anderson redacta la Constitución Masónica, la idea de libertad se convierte en la piedra angular de la Institución y ésta se abre para recoger en su seno a todos los hombres libres que quieran sumarse a la tarea de redención humana que fomenta y propaga, independientemente de la actividad laboral o condición socioeconómica de los aspirantes, con la única condición de ser librepensadores y adherirse a los principios de la Libertad, Igualdad y Fraternidad.


