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La Coctelera

Categoría: Actualidad

Recorridos turístico-patrimoniales:

Posteado por: H Caminante el 21 dic En: Actualidad Relacionados - sin comentarios

“Los enigmas de la iconografía masónica en la Arquitectura Monumental y funeraria.

La masonería dejó huellas en el mensaje simbólico de su iconografía. Es la cristalización en forma tangible, del patrimonio intangible de la Orden Masónica. Es en estos valores que adquiere importancia como riqueza cultural una ciudad.

Es innegable la influencia de la masonería en el nacimiento y desarrollo de los estados modernos, no sólo a nivel político sino también en el terreno socio-cultural. Los valores masónicos, transmitidos a los miembros de la Orden a través de su simbolismo y sus rituales, han sido la base del progreso de las naciones, principalmente durante el siglo XIX y primeras décadas del siglo XX. Este es el caso de la Argentina, que gracias al accionar de sus catorce presidentes, miembros de la masonería, otorgaron leyes fundamentales para el progreso nacional, tales como la de laicización de los cementerios, del matrimonio civil, la ley 1420, de educación laica, gratuita y obligatoria, y la creación de instituciones atentas al crecimiento y dignificación de la población, tales como la Cruz Roja Argentina.

Pero las huellas masónicas no se encuentran solamente en el accionar antedicho de sus miembros, sino que además se pueden observar en la iconografía presente en la arquitectura monumental y funeraria, tanto de la ciudad de Buenos Aires como en otros centros poblacionales del interior del país. En sus “decoraciones”, generalmente llevadas a cabo por arquitectos, pintores y escultores miembros de la Orden, se han utilizado símbolos empleados tradicionalmente por la masonería. La decodificación simbólica de los ornatos relevados por medio de la sintaxis característica que empleaban los antiguos masones, permiten comprender que dicha “decoración” no es el reflejo del estilo imperante de una época, sino que encierra un verdadero mensaje simbólico. Es necesario remarcar que dichos símbolos deben ser contemplados como la cristalización, en forma tangible, del patrimonio intangible de la Orden Masónica. No se debe olvidar que la masonería se desarrolla como escuela filosófica y emplea alegorías y simbología, cuyos adeptos deben interpretar simbólicamente (como en toda escuela iniciática), transmitiendo también sus enseñanzas por medio del ritual. Dichos símbolos que encierran, sin duda alguna, un Verdadero Mensaje de lectura reservada a los Verdaderos Iniciados (los masones) los ha convertido en un verdadero tratado filosófico y principio moral, base de toda preparación que aspira recibir el hombre cuya meta primordial es la evolución moral y espiritual.

Dentro de los ejemplos de decoración con simbolismo masónico, en la arquitectura monumental, encontrados en un primer relevamiento simbólico/documental en la ciudad de Buenos Aires, podemos mencionar, a la fecha, las sedes de dos de los tres poderes fundamentales de la organización del estado, a saber, la Casa Rosada (edificio del Gobierno Nacional) y el Palacio Legislativo, y el ex edificio del Diario La Prensa, uno de los diarios más importantes a finales del siglo XIX en nuestro país, actual sede del Ministerio de Cultura del GCBA.

Respecto a las huellas de la decoración simbólica encontrada en la arquitectura funeraria, dentro de la ciudad de Bs. As., podemos mencionar el Cementerio de la Recoleta, tercer Cementerio Patrimonial, en el ámbito mundial, junto al Père Lachaise de París, y el Staglieno de Génova. En los frentes de sus bóvedas más representativas se observan símbolos masónicos, corroborándose que los propietarios de dichos sepulcros pertenecieron, en su gran mayoría, a las filas de la Masonería Argentina. De igual modo, podemos mencionar sepulcros en el Cementerio de la Chacarita, y otros cementerios del interior del país. Gracias al intercambio de información con otros investigadores latinoamericanos, se han hallado, a la fecha, similares características en necrópolis de Uruguay, Chile, Colombia y Cuba.

Así como se puede observar, prima facie, un paralelismo existente entre la influencia masónica en la arquitectura funeraria argentina y latinoamericana, mi tesis apunta demostrar, en un futuro, que la arquitectura monumental latinoamericana debe presentar similares características que en la República Argentina.

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Puntos de vista de la masonería

Posteado por: H Caminante el 8 oct En: Actualidad - 4 comentarios

Primero. La masonería declara reconocer, por base de su trabajo, un principio superior e ideal, el cual es el Gran Arquitecto del Universo, no combate, no recomienda ninguna convicción religiosa, ni pone límites con afirmaciones dogmáticas sobre la Causa Suprema, a las posibilidades de libre investigación de “la verdad”.

Segundo. La Francmasonería quiere y trabaja para que individuo y sociedad no sean principios antagónicos, sino términos precisos de una relación moral y consecuentemente a ellos declara que aspira y labora con constancia para que “la justicia” sea eterna reguladora en la vida del hombre en sus relaciones con la sociedad.

Tercero. La Francmasonería acata las instituciones legítimas que existan y puedan existir en los países donde trabaja... Declara que es tarea primordial a la que dedican sus actividades; la de “trabajar por la paz de los pueblos”.

Cuarto. La Francmasonería es un mundo de escogidos, de obreros laboriosos del porvenir, que marchan a la vanguardia del progreso, que trabajan en la “obra futura” que se adelanta a su época, que sienten su frente “iluminada por el sol de otra edad de fraternida y de civilización, así, animados de sublimes esperanzas, congregados por un sentimiento de amor honran al hermano que ha sido un obrero.

Quinto. La Francmasonería es un código de dignidad. En cada una de nuestras sesiones recibimos el óleo santo característico que nos sirve de inspiración y es motivo de lucha. El indigno “no tiene cabida en nuestros templos”, porque la masonería, que es sementera de hombres libres, no puede tolerar su presencia.

Sexto. El Gran Arquitecto del Universo no es sino una fórmula, si un símbolo casi una frase. Una idea para que cada quien la aproveche a medida de su inteligencia, de su concepción dista o puramente literaria o intuitiva; por eso no la definimos. Todo es así, una idea, un principio, para unos la Revolución, para otros la Evolución

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Edificio del diario La Prensa - Buenos Aires

Posteado por: H Caminante el 23 ago En: Historia de la Masonería Actualidad Relacionados - 2 comentarios

Esta construcción, de estilo academicista francés, fue la sede del diario La Prensa y se construyó con transmisores y receptores de cables de noticias y teléfonos. El edificio remata en una estatua de bronce que sostiene una antorcha y una hoja escrita, como símbolo de la libertad de prensa. El farol de la antorcha se utilizaba para difundir noticias, mediante luces de colores. Actualmente es sede del Ministerio de Cultura del gobierno porteño y lugar donde se realizan numerosas actividades culturales gratuitas.

Muchos de sus periodistas, escritores, colaboradores, empleados, artistas, eran masones.

La fundación del diario

Los hombres que colaboraron en los primeros años en el diario pertenecían, en general, a dos instituciones que agrupaban, por aquellos años, lo más destacado de la sociedad porteña: el “Club del Progreso” y la Masonería Argentina. El General Urquiza lo consideraba un canal fundamental para la formación de Logias.

El Dr. José C. Paz, fundador del diario La Prensa, fue Secretario y Vicepresidente de dicha Institución, junto a otros miembros de la redacción de dicho diario, que también ocuparon altos cargos directivos en el Club del Progreso; como por ejemplo: Delfín Gallo, Adolfo E. Dávila, José Antonio Ferry, Estanislao S. Cevallos . Estos miembros de la redacción pertenecían a la Masonería Argentina (excepto el Dr. Paz y Zeballos); del mismo modo que don Estanislao del Campo, Enrique Sundblad y Carlos Pellegrini, amigos personales y colaboradores indirectos del diario.

El Dr. Paz supo tratar de establecer caros vínculos de amistad y fraternidad con masones. Es por esto que fue relevante su amistad con Cosme Mariño, introductor junto al masón Rafael Hernández del Espiritismo Kardeciano en nuestro país; dicha corriente filosófica fue desarrollada, en Argentina, por la “Sociedad Teosófica Argentina”, relacionada estrechamente con la Masonería de la época.

Un verano, en la vivienda de San Fernando que compartían durante sus vacaciones deciden fundar un diario que tuviera como estatuto, la ética periodística, y que dentro de sus páginas se escribiera la verdad y sólo la verdad. Luego de la adquisición de la Imprenta “Buenos Aires”, propiedad del masón Estanislao del Campo, Mariño abandonó su cargo y lo sucedió Cevallos.

Otro amigo del Dr. Paz fue Adolfo E. Dávila ingresó al diario 8 años después de su fundación trabajando, sucesivamente, como cronista, redactor, director, y luego, al asumir la dirección de don Ezequiel P. Paz (hijo del fundador), continuó como jefe de redacción.

El diario pregonaba, desde su tribuna, al igual que la masonería, esas bases, sin descuidar una llamativa operatividad social que era canalizada a través de su consultorio médico y jurídico gratuito, formando comisiones de cultura, fundando bibliotecas; organizando conferencias y conciertos donde se podía escuchar a los más altos exponentes del pensamiento y las artes de la época.

En sus artículos era frecuente encontrar las palabras libertad, igualdad, trabajo, fraternidad, progreso y cultura cívica. Al parecer, todos los periodistas del diario, debían tener un alto compromiso ético.

El estandarte de La Prensa fue, sin duda alguna, la apelación constante al hombre libre, a los deberes y obligaciones de todo empleado público, a la defensa de la libre expresión, al desprecio por la intolerancia y a los Derechos del Hombre; principios fundamentales para los masones argentinos de la época.

El palacio del diario “La Prensa”

Construído entre 1895 y 1898 en la Avenida de Mayo, este Palacio fue declarado Monumento Histórico Nacional en el año 1995 y es, en la actualidad, la sede de la Casa de la Cultura del Gobierno Autónomo de la Ciudad de Buenos Aires.

Lo que sobresale a primera vista en el estilo arquitectónico del edificio es su moderna decoración y construcción ecléctica. Una obra que basándose en la famosa “Ecole des Meaux Arts de París”, que por aquellos años marcó una tendencia en todo el mundo y en América Latina, encontró su máximo desarrollo en las riveras del Río de la Plata.

Aparecieron construcciones inteligentes con toda la hermosura de los estilos del pasado, pero con la elasticidad de lo moderno, con combinaciones entre el vidrio y el hierro, transformando la cara de la ciudad por completo.

Estos edificios eran ahora más funcionales, por lo general con patios internos que permiten el ingreso de la luz natural.

Roca y Torcuato de Alvear, primer intendente porteño, impulsaron estas nuevas construcciones, y gracias al momento de esplendor que vivía Argentina comenzó a transformarse la cara de la ciudad, poniéndola a la par de las urbes europeas en cuanto a su edificación.

En muchos casos eran contratados arquitectos, técnicos y decoradores europeos, no sólo para construcciones gubernamentales sino también para edificaciones particulares.
Es por este motivo que el Dr. José Clemente Paz, fundador y primer director del diario “La Prensa”, encargó el proyecto de la construcción de su sede a los arquitectos Carlos Agote y Alberto Gainza, egresados de L’Ecole des Arts et Manufactures de París.

Ellos adaptaron el proyecto original a las medidas del terreno disponible. El edificio presenta, tanto en su fachada de Av. De Mayo como en la calle Rivadarvia, el llamado género Garnier. (Arquitecto de la primera Opera de París).

Esta admirable obra de arquitectura, fue bautizada por George Clemenceau como “la más suntuosa de Buenos Aires”.

Guarda en su interior pinturas de los maestros Rinadldo Giudici y Nazareno Orlando; magníficas herrerías, realizadas por la firma Moisant, Laurent, Savery et Cie; mosaicos y tallas doradas; el primer ascensor de la ciudad, traído desde los Estados Unidos; un sistema de calefacción creado por una firma de Ginebra y su “Farola”, escultura que corona la cúpula del edificio.

Ciertamente, el edificio era no sólo la sede de las oficinas y maquinarias del diario, sino que debía responder a un amplio conjunto de exigencias edilicias y que abarcaban un sin número de actividades desarrolladas en esta sede, tanto para empleados del diario como para el público en general.

En la actualidad, aún conserva sus dos subsuelos, planta baja y seis pisos, organizados alrededor de un patio central, cubierto por una gran claraboya, único punto débil de esta estructura ya que en caso de peligro, el edificio podía cerrarse herméticamente gracias a su complicado mecanismo que levantaba planchas de acero que permitían cubrir las ventanas y la puerta de acceso de Av. De Mayo.

Por aquel año de actividad periodística, se encontraban las salas de impresión y distribución de periódicos, despachos y salas de recepción, oficinas técnicas y de administración, atención al público y comercialización, salones de conferencias y de exposiciones, de esparcimiento para el personal y una estación de comunicaciones telegráficas. Además, contaba con una biblioteca con más de 80.000 volúmenes, que llegó a tener una sede en París y en diferentes barrios porteños, y que aún hoy puede ser consultada.

En el piso sexto se encontraban consultorios odontológicos y médicos. También tenía una farmacia “La Estrella”, próxima a la sede del diario, era la encargada de distribuir entre los empleados la medicación indicada para los mismos.

Dentro del fastuoso edificio también funcionaban los estudios jurídicos, la escuela de música y hasta departamentos para visitantes ilustres donde se alojaron, entre otros, George Clemenceau Giácomo Puccini.

La Farola de la Prensa

Es una escultura en bronce, sin duda el símbolo máximo de este edificio. Su título original sintetiza los ideales de su fundador: “El periodismo en la construcción de una sociedad libre”

Es una figura femenina cuya figura recuerda a la “libertad guiando al Pueblo”, de Eugene Delacroiz, quiere representar el progreso que genera el periodismo al transmitir conocimiento y verdad. En su brazo en alto sostiene la lámpara, que dio origen a su nombre; esta luz es símbolo del conocimiento y la verdad.

Fue fundida en la empresa de los hermanos Thilbaut, mide 5,50 metros de altura y 4 toneladas de peso, llegó a Buenos Aires en el barco “Suton”, en 1898. Paz solicitó que fuera fundida en varias partes; pero al ver sus juntas tan bien selladas, los arquitectos, al recibirla en Buenos Aires, pensaron que se trataba de una solo pieza.

El salón dorado

Ubicado en el primer piso del edificio. Cumplía la función del Salón de Actos y es aquí donde el “Instituto Popular de Conferencias”, que tenía su sede en el diario, organizaba actividades semanalmente. Entre las importantes figuras que desfilaron por el salón está n Ortega y Gasset y el masón Louis Amstrong.

Su decoración fue inspirada en los salones del Palacio de Versalles, empleándose para la misma tallas doradas, espejos y grandes tapices, traídos de Francia, al igual que el paquet del Salón de su antesala. También encontramos el balcón de la orquesta, ricamente decorado con un grupo escultórico en cuyo centro se halla un escudo con la letra “P”, inicial de Paz, Prensa y Progreso. Frente al balcón, se observa, marcando el eje longitudinal del Salón, un gran espejo y un juego de dobles.

Avenida de Mayo 575
Casa de la Cultura
Sede del Gobierno

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Buenos Aires Misteriosa

Posteado por: H Caminante el 23 ago En: Historia de la Masonería Actualidad Relacionados - 2 comentarios

La capital argentina concentra todo el magnetismo de una metrópoli cultural. Cuna de grandes personalidades del mundo de las artes y la literatura, escenario de históricos momentos, perfume de tango y orgullo porteño. Durante un mes adnmundo.com recorrerá sus calles y descifrará el encantador secreto que esconde Buenos Aires.

En el colectivo imaginario la palabra masonería está asociada con algo misterioso. Algunas veces se le conoce por su enfrentamiento con la Iglesia Católica y se le acusa de practicar el oscurantismo y el ateísmo, la otra cara de la moneda advierte una gran influencia positiva en el espíritu modernizador. Lo cierto es que la presencia masónica en el patrimonio cultural argentino tuvo gran relevancia y está asociada con la historia del país.

Las ideas del progresismo masónico han sido un factor clave en el desarrollo de la humanidad. Desde la aparición de los postulados de la ciencia moderna en el siglo XVIII, las ideas de libertad, la exigencia de un campo propio para el progreso y naturalmente, el quiebre de la alianza retrógrada del poder temporal-clerical, fueron delimitando jurisdicciones y pertinencias que dieron lugar al surgimiento del mundo moderno.

En Argentina, la secuencia presidencial iniciada por Justo José de Urquiza y continuada por Santiago Derqui, Bartolomé Mitre y Domingo Faustino Sarmiento, todos masones, dio comienzo al proceso de modernización del país que culminó en esta etapa con la primera presidencia de Roca entre 1880 y 1886.
La República Argentina, trazada al decir de Sarmiento “sobre la escuadra y el compás del Creador del universo”, modernizó sus estructuras.

El proceso de construcción y modernización de la sociedad argentina estuvo marcado por las ideas liberales y la acción de los masones. No solos, por supuesto, pero sí como vanguardia del progreso en el largo curso de la historia. El proyecto en marcha impulsó la consolidación del Estado tanto en su faz jurídica como organizacional, realizó fundamentales reformas en el sistema económico y financiero, incidió con fuerza en los comportamientos sociales a través de las corrientes inmigratorias y el surgimiento de las primeras fuerzas políticas modernas.

En qué influyeron

En la creación del Registro Civil, la Ley 1420 de educación común, gratuita, obligatoria y laica, ambas de 1884, la ley de matrimonio civil de noviembre de 1888, la creación del servicio militar, y posteriormente, hacia 1912, la implantación del voto secreto y obligatorio para todos los ciudadanos del país.

En la educación…

Se dice que la primera actividad masónica se desarrolló con la Logia Independencia en 1795. En esta época se vislumbraba el auge del Iluminismo y en la capital argentina dominaba el espíritu modernizador representado por el gobierno del Virrey Vértiz, quien fundó la Universidad Nacional de la ciudad.

En este ámbito, se le debe a Manuel Belgrano la idea de la conformación de Consejos Escolares, y la creación de un “Reglamento para Escuelas” que, si bien incluye a la religión católica como objeto e estudio y práctica, sólo se le exige al maestro que inspiren respeto a la religión. También se exige amor al orden.

“Moderación y dulzura en el trato, sentimientos de honor, amor a la virtud y a las ciencias, horror al vicio, inclinación al trabajo, despego del interés, desprecio de todo lo que diga a profusión y lujo en el comer, vestir y demás necesidades de la vida, y un espíritu nacional, que les haga preferir el bien público, al privado, y estimar en más la calidad del Americano que la del Extranjero”. Artículo 18, Reglamento para escuelas.
Visiblemente este conjunto de normas no constituye una educación confesional dogmática, se dice que parecen más al código moral masónico.

Personajes de la Masonería Argentina

Los más destacados literatos del segunda mitad del siglo fueron masones: Hilario Ascasubi, Estanislao del Campo, Olegario Víctor Andrade y José Hernández. Este último, en particular, llegó a ser Vicepresidente de la Masonería Argentina.

En el campo de la educación podríamos mencionar a Alejo PEyret, Víctor Mercante y Pablo Pizzurno, cuyo nombre lleva el Palacio del Ministerio de Educación.

En la filosofía y los estudios afines Alejandro Korn y José Ingenieros, referentes de la vida intelectual del país. Buena parte de los hospitales llevan el nombre de un destacado médico y masón. En este campo se destacan el doctor Carlos Durand, el doctor Penna y el doctor Pirovano.
En 1872 se fundó la Sociedad Científica de Argentina con el aporte de masones. Este grupo fue una luz para las ciencias de Argentina.

En el arte pictórico se destacan Prilidiano Pueyrredón, cuya obra representando al masón Guseppe Garibaldi se encuentra en la “Unione Benevolenza de Buenos Aires”. Más tarde el escultor Rogelio Yrurtia, autor de obras tan simbólica como el monumento a Rivadavia en la Plaza Once y el Canto al Trabajo, ubicado en la plazoleta del Paseo Colón.

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Hijos del Trabajo, logia de la inmigración italiana

Posteado por: H Caminante el 23 ago En: Historia de la Masonería Actualidad Relacionados - 3 comentarios

La sede de esta logia masónica tiene un gran valor histórico, cultural y arquitectónico sobre todo para los habitantes del Barrio Barracas, donde se encuentra ubicada. Hijos del trabajo inculcaba en sus miembros la educación, instrucción civil y moral, y la práctica de la caridad y el socorro mutuo.

Como consecuencia de la fiebre amarilla y la reestructuración económica promovida por la generación del 80, proliferaron en la zona de Barracas negocios, talleres, industrias y casitas modestas levantadas por inmigrantes, en su mayoría italianos, que se establecían en su lugar de trabajo.

Se instalaron modernos establecimientos que aglutinaron a centenares de trabajadores, que fueron conformando las primeras agrupaciones gremiales o sociedades de resistencia, alentadas intelectualmente por estas logias como Hijos del Trabajo, las cuales les brindaban apoyo económico o posibilitaban las reuniones gremiales.

Era usual que los italianos fundaran sociedades mutuales o gremiales para su defensa común, sociedades líricas para su vinculación social y espacimiento, y logias masónicas para su desarrollo espiritual e intelectual.

Entre las logias creadas estaban la Logia Liberti Pensatori (1875). Entre sus miembros estuvieron el industrial Licorista D. Tomás Liberti, luego fundador de River Plata, y D. Simón Camovali. También funcionaban las Logias Unión Fraternal, Figli d’Italia, Alianza y Giuseppe Garibaldi, entre otras.

La masonería persigue los propósitos de formar el carácter moral de sus miembros y hace énfasis en la búsqueda de la armonía con el universo interior; educa para lograr el orden en la vida personal y el desarrollo de la conciencia. Y sostiene que no hay leysuperior a la conciencia del ser humano individual.

Sus miembros tienen la obligación de interesarse por el mundo que los rodea, desarrollar sus habilidades intelectuales, se justos, seguir los dictados de su conciencia, ejercitar el autocontrol de sus actos, ser perseverantes, honestos y sinceros.

Hijos del trabajo fue fundada el 14 de mayo de 1882 por el prócer italiano, Garibaldi. Su primera cede se encontraba en la calle Santa Lucía 245, y posteriormente pasó a la calle Industria 14; en 1884 ala calle Salta 22. Su Sede definitiva se ubicó en San Antonio 814. Sus miembros: mayoritariamente italianos, con presencia de españoles, franceses e ingleses.

Sus objetivos eran difundir entre sus asociados la educación, instrucción civil y moral, practicar la caridad y el socorro mutuo entre los mismos bajo el precepto “Uno para todos, todos para uno”, velas por la libertada civil y de conciencia y por el perfeccionamiento de la humanidad.

Su sede, arquitectura insignia

Con el legado del testamento de Federico Garrigós, se efectuó la compra de 30 hectáreas en Máximo Paz para el Hogar “Bernardito Rivadavia”, sostenido por la Masonería Argentina.

La fachada del edificio encierra un simbólico mensaje dirigido a los iniciados en los principios rectores de la masonería. Su nombre está grabado en grandes caracteres, y su puerta de entrada, de madera de dos hojas, contiene símbolos masónicos.

Los colores del parlamento y de los elementos ornamentales de la fachada son bastante llamativos a diferencia de la fachada original, que tenía un revoque símil piedra.

El ojo dentro del triángulo simboliza a Dios padre en la Trinidad. El triangulo significa la sabiduría, la fuerza y la belleza, la primera piedra del Templo y los reinos animal, vegetal y mineral. El ojo es el órgano de la percepción sensorial y tiene estrecha relación con la luz, el sol y el espíritu. La escuadra es el símbolo de la rectitud, y el compás representa la equidad con que deben medirse las acciones de los hombres.

El patio fue concebido como elemento de circulación, de ventilación e iluminación de los ambientes interiores, pero no como espacio de uso.

El Templo, que data del 22 de junio de 1890, está ritualmente ubicado “en un lugar muy fuerte cubierto e iluminado donde reina la luz, la concordia y la caridad bajo la Bóveda Celeste en el Valle de barracas calle San Antonio número 814. El templo también alude al de Jerusalén, edificado por el Rey Salomón.

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Don José de San Martín

Posteado por: H Caminante el 23 ago En: Historia de la Masonería Actualidad Relacionados - 32 comentarios

En la Gaceta de Buenos Aires del día viernes 13 de marzo de 1812, el redactor —posiblemente Bernardo Monteagudo— escribe estas palabras que, sin saberlo, llegarían a ser proféticas: "Me he preguntado muchas veces poseído de diferentes afectos ¿cuál será la suerte de mi patria? ¿Quien será el que enarbole el pabellón de su LIBERTAD?" .

El mismo ejemplar, en la última Pagina, dice: "El 9 del corriente ha llegado á este puerto la fragata inglesa Jorge Caning procedente de Londres en 50 días de navegación." Es de destacar que en la mencionada embarcación viajaba el por entonces Teniente Coronel de Caballería D. José San Martín.

San Martín, que había cumplido 34 años durante la travesía e iniciaba su obra libertadora que abarcaría los actuales países de América del Sur: Argentina, Chile y Perú.

LA LOGIA LAUTARO

Primeramente, San Martín tomó contacto en Londres con la Gran Reunión Americana, sociedad patriótica ligada a la masonería (grupo que proclamaba igualdad, libertad y fraternidad). Ya en Buenos Aires y junto con Alvear, fundó a mediados de 1812 una filial de la Logia de los Caballeros Racionales, que rebautizó con el nombre de Logia Lautaro. El nombre fue tomado de un cacique araucano que se sublevó en el siglo XVI contra los españoles.

COMBATE DE SAN LORENZO

El 3 de febrero de 1813 logró su primera intervención en territorio americano, en San Lorenzo, que fue también su primer triunfo en estas tierras.

EL CAMINO HACIA LA LIBERACIÓN

El 29 de enero de 1814 San Martín asumió el mando del Ejército del Norte (que dirigía Manuel Belgrano). El 10 de agosto de ese año se convirtió en Gobernador intendente de Cuyo.
La gobernación de Cuyo no era un cargo político codiciado, pero lo colocó en el lugar indicado para desarrollar su plan de liberación: cruzar la Cordillera, expulsar a los españoles de Chile y, luego, avanzar al Perú, bastión realista de América del Sur. Cuando asumió el cargo, el Cabildo mendocino le ofreció una casa que el Libertador no aceptó, pero además, decidió cobrar sólo la mitad del sueldo asignado.

En 1816 se aprobó su plan para liberar Chile y Perú.

LIBERACIÓN DE CHILE - CRUCE DE LOS ANDES

El 19 de enero de 1817 se inició el cruce de la Cordillera de los Andes. El Ejército de los Andes, formado en El Plumerillo (a 7 kilómetros de Mendoza -por la ruta provincial 40 hacia el norte-), abandonó el campamento e inició el cruce de los Andes por los pasos de Los Patos y Uspallata. Estas vías abruptas aseguraban el factor sorpresa. El cruce duró 21 días. 5400 hombres guiados por baquianos atravesaron alturas superiores a los 4000 metros, llevando caballos y mulas.

San Martín organizó una activa red de espionaje con la difusión de noticias falsas para confundir a los realistas y obtener datos sobre el enemigo.

BATALLA DE CHACABUCO

Las tropas realistas al mando del general Rafael Maroto, paradas junto al cerro de Chacabuco, impedían el paso del Ejército de los Andes hacia Chile. Pero el 12 de febrero de 1817 los patriotas, dirigidos por San Martín, arrollaron a los realistas, que tuvieron más de 500 muertos. Dos días después, las tropas del Libertador entraron en Santiago. Un Cabildo Abierto le ofreció el gobierno pero él no lo aceptó. Después del triunfo, el 11 de marzo viajó a Buenos Aires, donde fue recibido con honores.

Batalla de Cancha Rayada
BATALLA DE CANCHA RAYADA
Los realistas pudieron evacuar sus fuerzas hacia el sur de Chile. Allí recibieron refuerzos del Perú y se ganaron el apoyo de los indios araucanos. La noche del 19 de marzo de 1817 sorprendieron al Ejército de los Andes y destruyeron gran parte de la organización militar patriota. San Martín fue derrotado.

BATALLA DE MAIPU

Las fuerzas patriotas, una vez reorganizadas, derrotaron de manera rotunda al ejército realista cerca del río Maipú el 5 de abril de 1818. En ese momento, se aseguró la libertad chilena.
El 12 de febrero de 1818, luego de una consulta popular, fue declarada la Independencia de Chile.

LIBERACIÓN DE PERÚ

El 20 de agosto de 1820 San Martín partió de Valparaíso con el Ejército Libertador del Perú, con 4000 hombres. En septiembre desembarcó en Pisco. Como las tropas no eran suficientes, evitó el choque directo con los realistas, cortó las líneas de comunicación y de abastecimiento y consiguió el apoyo de la población local. Enfrentado a 20 mil efectivos, desplegó una guerra de desgaste y fomentó la rebelión en las filas enemigas.

El 10 de julio de 1821, tras varios combates, entró en Lima y ocupó la ciudad. Sin embargo, no se aseguraba aún la victoria final ya que existía indefinición a nivel militar. Decidió entonces dar un paso trascendente en el terreno político: después de confirmar que la población estaba de acuerdo, el 28 de julio proclamó la Independencia del Perú. El 3 de agosto asumió la jefatura del Estado como "Protector de la Libertad del Perú". En el cargo, abolió la esclavitud, estableció la libertad de imprenta e impulsó la instrucción cívica.

ENCUENTRO DE GUAYAQUIL

Sin recursos suficientes para revertir la situación militar del Perú, San Martín vio cómo se debilitaba su posición política en Lima. Por eso recurrió a Bolívar, presidente de Colombia, que tenía un fuerte respaldo político y militar. Se entrevistaron el 26 de julio de 1822. No se conoce lo que se dijo en esta charla pero sí los resultados: Bolívar aseguró su ayuda al Perú y San Martín renunció a todos sus cargos.

SUCRE, BOLIVAR Y SAN MARTIN

Las guerras de Independencia permitieron el ascenso y el liderazgo de militares de experiencia. Los tres principales Libertadores de América fueron Simón Bolívar, José de San Martín y Antonio José de Sucre. Desde sus controvertidos finales tuvieron rasgos de coincidencia: San Martín murió en el exilio, Bolívar no pudo concretar su Gran Colombia y Sucre murió asesinado.

EL EXILIO EN EUROPA

El 11 de febrero de 1824 el Libertador se embarcó a Europa para asegurarle una buena educación a su hija. Allí, siguió trabajando para asegurar la Independencia. El 23 de abril llegó al puerto francés de El Havre. Su presencia despertó sospechas: sus papeles fueron incautados y revisados por sus antecedentes revolucionarios. Pero sus documentos le fueron devueltos. El 4 de mayo se embarcó con su hija a Inglaterra. Poco después se radicó en Bruselas.

En 1825 escribió las famosas Máximas para su hija.

En 1829 San Martín llegó a Buenos Aires pero no desembarcó porque se negó a tomar partido en las luchas internas. Así, volvió a Europa.

En 1830 dejó Bélgica y se trasladó junto con su hija a Francia.
Últimos días y legado
En 1844 redactó su testamento en París.

“París, 23 de enero de 1844

En el nombre de Dios todo Poderoso a quien conozco como Hacedor del Universo: Digo yo José de San Martín, Generalísimo de la República del Perú, y Fundador de su libertad, Capitán General de la de Chile, y Brigadier General de la confederación Argentina, qe. visto el mal estado de mi salud, declaro por el presente Testamento lo siguiente:
Primero. Dejo pr. Mi absoluta Heredera de mis bienes, havidos y por haver a mi única Hija Mercedes de San Martín actualmente casada con Mariano Balcarce.

2º- Es mi expresa boluntad el que mi Hija suministre a mi Hermana María Elena, una Pensión de Mil - frans. anuales, y a su fallecimiento, se continue pagando a su hija Petronila, una de 250 hasta su muerte, sin qe. pa. asegurar este don qe. hago a mi hermana y Sobrina, sea necesarias otra Hipoteca qe. la confianza qe. me asiste de qe. mi hija y sus herederos cumplirán religiosamente ésta mi boluntad.

3º - El Sable que me a acompañado en toda la Guerra de la Independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la República Argentina don Juan Manuel de Rosas, como una prueba de satisfacción, qe. como Argentino he tenido al ver la firmeza con qe. ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los Extranjeros qe. tratan de Umillarla.

4º - Proibo el que se me haga ningún género de Funeral, y desde el lugar en qe falleciere se me conducirá directamente, al Cementerio sin ningún acompañamto, pero si desearía, el que mi Corazón fuese depositado en el de Buenos Ayres.

5º -Declaro no deber ni haver jamás debido nada, a nadie.

6º -Haun qe. es verdad qe. todos mis Anelos no han tenido otro objeto qe. el bien de mi Hija amada, debo confesar, que la honrada conducta de esta, y el constante cariño y esmero qe. siempre me ha manifestado, han recompensado con Usura, todos mis esmeros haciendo mi bejez feliz. Yo la ruego continúe con el mismo cuidado y contracción la educación de sus Hijas (a las qe. abrazo con todo mi Corazón) si es qe. a su vez quiere tener la misma feliz suerte qe. yo he tenido; igual encargo hago a su Esposo, cuya honrrades, y hombía de bien no ha desmentido la opinión qe. havía formado de él, lo qe. me garantiza continuará haciendo la felicidad de mi Hija y Nietas.

7º - Todo otro Testamento o Disposición anterior al Presente queda Nulo y sin ningún balor. Hecho en París a Veynte y tres de Enero del año de mil ochocientos quarenta y quatro, y escrito todo el de mi puño y letra.

Artículo Adicional: Es mi boluntad el qe. el Estandarte que el Bravo Español Dn. Francisco Pizarro tremoló en la Conquista de Perú sea debuelto a esta República (a pesar de ser propiedad mía) siempre que sus Goviernos hallan realizado las Recompensas y honores con qe. me honró su primer Congreso”. (Copia textual de su testamento).

En 1846 ofreció sus servicios a Rosas. Dos años después, se trasladó a Boulogne-sur-Mer.
Falleció el 17 de agosto de 1850 en la localidad de Boulogne-sur-Mer a la edad de 72 años. Sus restos fueron repatriados en 1880 y, actualmente, descansan en un mausoleo construido dentro de la Catedral porteña.

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La sorprendente historia del Mausoleo de San Martín en la Catedral

Posteado por: H Caminante el 23 ago En: Historia de la Masonería Actualidad Relacionados - 1 comentario

A 156 años de la muerte del Libertador, Infobae.com repasó los detalles de cómo llegaron hasta allí sus restos. Qué significan las esculturas, de qué material está construido el féretro y por qué está inclinado. Los conflictos que se generaron con la Iglesia para que pudiera ser sepultado

Los restos del general José de San Martín descansan, desde 1880, en la Capilla Nuestra Señora de la Paz, ubicada en la Catedral Metropolitana, custodiado permanentemente por dos granaderos. Sin embargo, su emplazamiento en ese lugar no fue tarea fácil.

El Libertador murió de una gastralgia el 17 de agosto de 1850, en Boulogne Sur Mer, Francia, país al que había llegado luego de un exilio voluntario comenzado en 1824. En ese momento final, estuvo acompañado por su hija Mercedes y su yerno, Mariano Balcarce, quien fue portador de su deseo póstumo: que sus restos descansaran en su Patria.

En 1877, el por entonces presidente Nicolás Avellaneda creó la “Comisión Central de Repatriación de los Restos del general San Martín”. El cuerpo recién llegó a la Argentina el 28 de mayo de 1880.

Y allí comenzó la odisea: ¿dónde colocarlos? Según Ricardo Brizuela, la idea primordial fue depositar los restos en la Catedral porteña. Sin embargo, la Iglesia se opuso, avalada en los cánones apostólicos romanos: San Martín era masón, y como tal no podía ser alojado en un lugar consagrado.

Esta discusión venía de larga data, ya que surge con los primitivos enfrentamientos entre la masonería y los católicos, cuyo principal hito fue la expulsión de los jesuitas del Río de la Plata. No obstante, llegaron a un acuerdo, y el mausoleo se construyó al lado de la Catedral, en un terreno que, antiguamente, emplazaba el cementerio que cada templo contenía. Los rumores afirman que este cambio de opinión eclesiástico tuvo que ver con una serie de créditos que llegaron a sus manos, con la excusa de las refacciones y reparaciones que serían necesarias para alojar los restos del héroe.

El féretro fue construido por el escultor francés Carrier Belleuse, siguiendo la influencia romántica, neoclásica, de estilo francés. Este artista también había construido la figura del General Belgrano que estaba ubicada en la Plaza de Mayo, y su proyecto fue el ganador entre los seis que se presentaron.

La Capilla Nuestra Señora de la Paz, donde se encuentra el cuerpo, está ubicada en la nave derecha del templo, y posee un piso de mosaicos con pequeñísimas estelas que dibujan espinas, clavos y otros motivos de la Pasión, y que se extienden por toda la Catedral. En tanto, el monumento que contiene al Libertador está hecho, casi en su totalidad, en mármol rosado, mientras que la base es de mármol rojo de Francia y la lápida de mármol rojo imperial. El sarcófago es de color negro belga.

Los restos de San Martín se encuentran rodeados de tres esculturas femeninas, que representan a cada uno de los países que éste liberó: Argentina, Chile y Perú. Junto a él se hallan las urnas con los restos de los generales Juan Gregorio Las Heras y Tomás Guido y los del Soldado Desconocido de la Independencia.

Finalmente, tal como lo pidió la Iglesia, la cabeza del cajón se construyó inclinada, como símbolo de la predestinación al infierno con la que cargan los masones.

En la fachada de la Catedral metropolitana figura la siguiente frase: “Aquí descansan los restos del Capitán General D. José de San Martín y del Soldado Desconocido de la Independencia. Salúdalos!”. La manera perfecta de recordar a todos los que lucharon por nuestra Libertad.

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San Martín y la Logia Lautaro

Posteado por: H Caminante el 23 ago En: Historia de la Masonería Actualidad Relacionados - 2 comentarios

La Logia Lautaro de Buenos Aires fue la primera filial establecida en América. Esta sociedad secreta fue creada en 1812, por José de San Martín, Carlos María de Alvear, y Julián Álvarez. Su principal objetivo era
luchar para lograr la independencia continental, triunfando en el plano militar, y haciendo que la política siguiera ese objetivo básico.

La revolución de 1812 tuvo protagonismo militar, con la intervención de los Granaderos y Arribeños al mando de San Martín y Alvear y tuvo intervención de las logias masónicas que, a partir de ese momento, se constituyeron en gran fuente de poder.

Los hechos se originan en realidad en Cádiz, donde la actividad de las logias masónicas fueron un polo de atracción para los jóvenes militares que veían en Francia al enemigo principal de España. Allí es donde toma importancia la influencia de los masones británicos, aliados necesarios para la lucha contra los “afrancesados” y contra el absolutismo borbón.

Este es el origen de la adhesión de San Martín a los Caballeros Racionales, logia de Cádiz, y luego la subordinación a la Gran Reunión Americana de Londres, que se desarrolló en las casas de Andrés Bello y Luís López Méndez.

Esta reunión auspició y promovió el viaje del núcleo de militares que llegó en la fragata “Canning” a Buenos Aires. Entre ellos se encontraban San Martín, Alvear y José Matías Zapiola.

El 8 de octubre aseguró el gobierno a la influencia del grupo masón, el que a partir de la Logia Lautaro dominó por períodos intermitentes las riendas del poder. De todas maneras, el único líder que se mantuvo fiel al objetivo inicial fue San Martín.

El mismo nombre de Lautaro implicaba, en código masón, el destino final: la expedición libertadora a Chile. (Lautaro es el héroe nativo del poema “La Araucana” donde Alonso de Ercilla y Zuñiga relata la conquista de los territorios chilenos en el siglo XVI).

Este era el paso inicial para atacar Lima, corazón del poder realista, plan que San Martín traía desde Londres.

Sin embargo, después del 8 de octubre éste se desilusionó ante la inexplicable demora de la declaración de la Independencia por parte del gobierno de la logia. Con la caída de Alvear y la asunción después de otro masón, Juan Martín de Pueyrredón.

Sin embargo, su desobediencia a las órdenes de la logia de Buenos Aires en 1819 – que le urgía a volver con su ejército para defender al gobierno – lo sumió en la situación embarazosa que debió soportar hasta concluir su campaña en el Perú y que determinó su renunciamiento en Guayaquil.

San Martín se fue a Europa en 1824.

Miembros

• José de San Martín
• Carlos María de Alvear
• José Matias Zapiola
• Ramón Eduardo de Anchoris
• Bernardo de Monteagudo
• Juan Martín de Pueyrredón
• Antonio Alvarez Jonte
• Nicolás Rodríguez Peña
• Julián Alvarez

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